Atacar a Siria: ¿Qué consecuencias puede tener?

A medida que se siente más cerca una intervención militar en Siria, surgen las preguntas relativas a sus posibles consecuencias. Preguntar esto a un economista tiene ese negativo cariz.

Resulta que puede haber una guerra y tú preocupándote de «que hay de lo mío».

Inevitable, pero sería imprudente no hacer tal pregunta. La intervención exterior en Siria ya empezó a mediados de 2012, de modo que esta nueva implicación lo es en la forma en la que se presenta, pero fue cuando occidente decidió apoyar a los rebeldes sirios cuando la guerra civil pasó a ser asunto del que ocuparse.

Alcanzado este punto, en el que los contendientes utilizan en la guerra armas químicas, los grandes jugadores del tablero internacional no tienen otra alternativa que involucrarse más.

El verdadero motor de los intereses es Irán. Sin el interés de EEUU en debilitar y aislar al régimen iraní, difícilmente se entendería el paso dado por los norteamericanos en abril de 2012 al intervenir diplomáticamente en el conflicto apoyando a los rebeldes sunitas, y provocando entonces que la guerra entrase en una nueva fase.

La intervención militar que ahora se prepara es muy difícil de evitar, y lo que se estudia sobre todo es cómo hacerla para que la situación se mantenga dentro de un razonable control.

Esto es lo que lleva a comparar el tipo de actuación militar que se espera con la llevada a cabo en Kosovo. A diferencia de aquella, los objetivos actuales no están sin embargo en Siria. Y es aquí donde está la clave de las posibles consecuencias económicas que puede desatar una intervención militar, por muy limitada que esta sea.

Productor mundial de petróleo, fundamentalmente de tipo pesado, Siria ya ha visto caer con fuerza su producción desde el inicio de la guerra. De los 365 mil barriles /día de 2010 a los 45 mil que producía en julio.

El alza de los precios del crudo incorpora mucho más de lo que la producción de Siria supone. No es Siria el motivo de preocupación, es Irak y sobre todo Irán. Aquí esta una de claves que puede ayudar a interpretar correctamente el conflicto.

¿Qué es razonable esperar que pase?

1

. Habrá intervención.

2. La intervención será quirúrgica, afectando fundamentalmente a infraestructura de uso militar y civil, no contará con el factor sorpresa, ni tampoco con la oposición de Rusia.

3. Lo más sensible será el precio del petróleo, que subirá, antes o durante la intervención.

4. Los inversores ajustarán sus posiciones en otros mercados atendiendo a lo que conocen: buscarán la calidad/seguridad y jugarán con las consecuencias de un hipotético descenso de actividad económica. Puede ser una buena excusa para la comprar de bonos norteamericanos y algo más de presión sobre los mercados emergentes. Acentuará la pérdida de estos, pero puede mejorar los mercados de bonos de más calidad.

5. Es posible que la renta variable sufra un ajuste, más en la norteamericana que en la europea, fundamentalmente como consecuencia de que está más cara la una que la otra. Es posible que el oro suba y también algunas divisas como el propio dólar y en alguna medida, el franco suizo.

Después de este primer impacto, los mercados esperarán a ver que viene después. Sin una respuesta de algún otro de los actores, Irán
fundamentalmente, habrá correcciones de esos movimientos iniciales, y las consecuencias sobre los mercados serán más de orden táctico que cambios estratégicos.

Nada más importante ocurrirá en la economía mundial hasta aquí. Es posible que lo que persista con más efecto y con menos corrección sea el precio del crudo. Siria es un pasillo a Turquía por donde sale buena parte del petróleo iraquí, y aun no hay alternativa suficiente al sur a través del puerto de Basora.

En todo caso, hagamos aquí una nueva consideración.

En EEUU hay una especie de barrera psicológica al precio de la gasolina en 4 dólares el galón, y los estudios al respecto nos dicen que esta barrera no será superada en tanto que el repunte del precio del petróleo se mantengan limitado al área de 130 a 140 dólares, cerca por lo tanto de los máximos históricos del verano de 2008.

La respuesta con mayor capacidad de incrementar la inestabilidad y de provocar cambios en la estrategia de los inversores estará, como siempre, vinculada al papel de Israel, sin el que no es posible entender la postura norteamericana en la zona (hay que recordar el programa nuclear iraní). Este es el aspecto más importante de esta crisis.

El objetivo no está a la vista como era en el caso de Kosovo o de Libia, de modo que interpretar las consecuencias es más difícil ahora, porque en un tablero inestable, el ataque se produce sobre un peón, pero a lo que hay que atender es al movimiento de las grandes piezas. No es exclusivo de este caso, pero sí quizá donde se visualiza de forma más evidente.

¿Y a España?

A España, no le vendrá bien de ningún modo. Nuestra dependencia del petróleo hace que un alza de precios vaya directamente contra el consumo. Eso alterará a la baja las expectativas de los agentes. Pero no solo para España. Septiembre es el mes donde la Reserva Federal habría de empezar a reducir la inyección de liquidez.

Octubre es cuando puede alcanzarse de nuevo el techo de deuda en EEUU, Alemania celebra elecciones a finales de mes, y entramos en periodo de presupuestos. Hacer todo esto con el ruido de guerra como fondo, no es para despreocuparse. No lo es tanto que los mercados reaccionen con cierta violencia al principio. Lo que importa es si desencadena algo más después.

El papel de Rusia es quizá más importante que en otros conflictos. La mejor pista para saber si la situación puede escalar a un conflicto aún mayor es la posición de Rusia antes del primer ataque. Si no se opone, las consecuencias no serán tan imprevisibles.

Entonces ¿quién se beneficia?

Si hay algo que puede beneficiarse, más allá de lo típico, es decir, las petroleras o las empresas vinculadas a la industria de armamento, son los mercados de bonos.

Sometidos a una fuerte presión vendedora pueden dar un respiro a los sufridos inversores. Si los rusos no se ponen frente a los norteamericanos, entonces los tenedores de bonos aprovecharán para vender un poco mejor en la subida.

Si los rusos se oponen, entonces los tenedores de bonos dirán: «bueno, al menos a mí me viene bien» y se quedarán quietos en lo que tienen. …
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