Carlos Carnicero – Tiene razón Cospedal. Hay una conspiración contra el PP.


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Ahora el esquema del PP vuelve a ser sencillo. Existe un malvado, delincuente, sin credibilidad, cuyo papel encarna a la perfección, Luis Bárcenas. Y hay una perversión mediática para derribar al presidente del Gobierno, por puros intereses y por placer de un narcisismo insoportable.

En los argumentarios que el PP distribuyen entre los periodistas adeptos estás ideas fuerza se repiten a la extenuación. ¿A quién prefiere creer, a un conspicuo delincuente o al honrado presidente del Gobierno?

Como en todos los asuntos complejos de la vida, la mayor parte de las tesis tienen un fondo de verdad; y al mismo tiempo son contradictorias entre sí.

Que Bárcenas es una persona sin escrúpulos, que ha atesorado una fortuna de procedencia no confesable, parece indiscutible. Que un personaje perverso puede decir cosas que están demostrando ser ciertas, también.

Pero el problema crucial no es demostrar que Bárcenas es un delincuente y en cambio que Rajoy es inocente. El problema es descubrir que se esconde detrás de esa relación excelente durante mucho tiempo, justo hasta que el silencio de Bárcenas no se pudo comprar, con los máximos dirigentes cuyo partido gobierna España.

La destrucción de los ordenadores de Bárcenas, llevada a cabo cumpliendo órdenes, por funcionarios del PP, obliga a deducir que Mariano Rajoy está dispuesto a cualquier cosas menos a que se constaten pruebas documentales de la financiación irregular de este partido y de pagos hechos al margen del control del Tribunal de Cuentas.

Las explicaciones sobre la necesidad de borrar los ordenadores para facilitárselos a un nuevo empleado son tan infantiles que un niño no se atrevería a utilizarlas para esconder sus calificaciones escolares. Pero el PP ha elegido el ridículo y la sospecha sobre sus manejos a enfrentar el contenido de los ordenadores en la Audiencia Nacional.

Tiene razón Cospedal. Hay una conspiración contra el Partido Popular que están llevando a cabo sus propios dirigentes con comportamientos cercanos a los de las mafias. Borrar pruebas judiciales en un salto cualitativo increíble en la larga marcha de mentiras, contradicciones y comportamientos inexplicables del partido de Mariano Rajoy en el asunto Bárcenas.

Este tema sigue abierto. Saldrán más papeles, más grabaciones y más mensajes telefónicos.

Treinta y un parados menos en Agosto, la pelea de Gibraltar y los brotes verdes, que ahora se llaman de otra manera, no es suficiente ramaje para ocultar este bosque. Y los días se van a hacer eternos en espera de cada nuevo dato de quienes, podrán tener objetivos desestabilizadores o manías de grandeza, pero aportan una tozudez a los hechos que no se puede disimular.

Mariano Rajoy es un maestro del enroque. Practica en tancredismo con una destreza excepcional. Pero al final, el toro, por muy quieto que se esté el torero, termina por embestirle. Y en esas estamos.

De verdad pretender que este asunto se resuelve con la ecuación de que Bárcenas es un delincuente, luego Rajoy es un político sin tacha, es no conocer los precedentes de la historia.

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