Carmen Tomás – Una buena y una mala.


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Los datos de paro registrado relativos al mes de agosto y conocidos ayer martes se pueden calificar de positivos, aunque siempre habrá un pero mientras las tasas de paro sigan siendo trágicas. Vamos por partes. No se había creado empleo en agosto desde el año 2000 y el acumulado del año también ofrece cifras que se no se veían en años. Es obvio que 31 puestos de trabajo son pocos, pero lo que importa es que no se ha roto la tendencia de seis meses ya de creación de empleo.

La parte menos positiva viene de la mano de la población activa que cae entre los que se van y los que ya no se apuntan. Cierto y habrá que ver si la tendencia se mantiene en otoño, en los próximos meses. En todo caso, es justo señalar que agosto suele ser un mal mes para el empleo y la racha se ha roto. Y ya tenemos tantos autónomos como antes de la crisis. Claramente muchos no se han quedado de brazos cruzados y han decidido montárselo por su cuenta.

La parte claramente negativa, a pesar de que también es un buen agosto comparado con otros, es la caída de la afiliación a la Seguridad Social. Han sido casi 100.000 afiliaciones menos. Un mal dato que influye negativamente en las cuentas de la Seguridad Social ya bastante preocupantes. Con estas cifras de cotizantes, poco más de 16 millones, el sistema público de pensiones sigue sufriendo tensiones de gran calado. Habrá que ir valorando cómo nos afectará la última propuesta de reforma del Gobierno que, al menos, evita que un gobierno congele de nuevo las pensiones como hizo Rodríguez Zapatero. Habrá un suelo y un techo, una vez que el IPC se abandona cómo única referencia para la revalorización de las pensiones.

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