La donación del Rey, otro sms de Bárcenas, y el finiquito de Cospedal.


Este septiembre no está siendo maravilloso como decía la canción de los años sesenta, por mucho que los datos del paro en agosto sean los mejores de los últimos once años, y por más que las cifras macroeconómicas apunten al final de la recesión. Alegría sí, pero moderada, porque de ahí a la recuperación hay un largo peregrinaje que implica sufrimiento, privaciones y ampollas en los pies hasta llegar al abrazo del Apóstol, o al Finisterre pagano, donde el Sol muere cada ocaso tras lanzar el rayo verde a los soñadores. Es cierto que para iniciar el ascenso de algo que baja en caída libre, primero tiene que parar. Pero un poco de moderación no vendría mal. Es cierto que el Gobierno, que desde que llegó al poder es el rigor de las desdichas y no paran de crecerle los enanos, entre tanta mala noticia desprestigiante, se agarre al clavo ardiendo de la EPA. “Hablar de economía”. Ese es el lema del nuevo argumentario pepero, aunque sin demasiado éxito. Que se lo pregunten si no, a la señora Cospedal, que puso pies en polvorosa, nada más acabar la rueda de prensa tras la reunión de la ejecutiva nacional de los populares, porque casi todas las preguntas giraron en torno a Bárcenas. Y a falta de respuestas veraces y coherentes, ofreció al personal de la prensa otro de sus trabalenguas inolvidables: “Dije todo lo que tenía que decir, y lo dije donde tenía que decirlo… entregamos todo lo que teníamos que entregar, y…” Creo que esto se llama modernamente “hacer un Cospedal”. Para explicar lo del formateado de los ordenadores hay que tener verdaderas facultades para la interpretación. Total, que no nos extrañaría que el plasma se pusiera aún más de moda, porque estamos en temporada de caza y la tropa periodística tiene la escopeta cargada. Bueno, no toda. Algunos periodistas aún recurren al agujero de los 90.000 euros de los socialistas.
Septiembre nos trae el nombre de Mauricio Casals, un personaje poderoso del grupo Planeta, presidente del diario La Razón y amigo de Rajoy, a quien Bárcenas le envió un SMS desde Vancouver, que demostraría que Cospedal habría negociado el finiquito del extesorero, y que por tanto, pone en entredicho su declaración como testigo ante el juez Ruz. Es decir, presuntamente, mintió y también Arenas. El periódico El Mundo es quien da la información, y el PP y sus palmeros de la prensa se le echan encima. Cospedal lo niega. ¿Hay respuesta de don Mauricio? Gómez de Liaño tampoco da demasiadas pistas. Alguna pepita de oro de vez en cuando, como el borrado de las imágenes de los visitantes de Génova.
De especial relevancia es la noticia que publica hoy el periódico de Pedro Jota sobre el préstamo o donación del Rey a la infanta Cristina, y más aún si son considerados los correos entregados por Torres al juez Castro indicando que Urdangarín lo declaró como donación. En este caso debería haber pagado al fisco alrededor de 300.000 euros. ¡Dios mío, cómo estamos! Hasta al Rey, que es de sangre azul y todo eso, y está más allá del bien y el mal, porque los reyes descienden de los dioses, está en entredicho. Otra vez.
Y hablando de Urdangarín, el fiscal Horrach sugiere el traslado del caso al Tribunal Superior de Justicia de Valencia porque al pedir la imputación de Camps y Barberá en el caso Noos, a su criterio deben trasladar las competencias al tribunal valenciano, por lo que el juez Castro debería inhibirse. El fundamento es que al ser distintos tribunales, podrían producirse sentencias contradictorias. Total, tres años de investigación y cerca de 160.000 folios tirados por la borda. ¡Ah! y el juez Castro –demasiado recto y meticuloso— se quedaría apartado de la causa. Siempre aparecerá un magistrado más a la medida para un caso que sin duda encallará en una escollera judicial, por los siglos de los siglos. El debate jurídico está servido y el juez Castro, tranquilo.
Lo peor de todo esto es que los ciudadanos están cada vez más asqueados de todo y han perdido la fe en los políticos y en las instituciones. Si hacemos una encuesta sobre Gürtel, Bárcenas, financiación ilegal, cobro de sobres, Urdangarín o la Infanta, un altísimo porcentaje responderá que todo se quedará en nada. Y lo malo es que acertarán. ¡Qué asquito, eh!

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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