Charo Zarzalejos – Mas es el emplazado.


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

No sé que sentirán hoy quienes el miércoles protagonizaron la famosa cadena convocada y organizada por la denominada Asamblea Nacional Catalana, ni sé si de verdad se creen que la independencia es un objetivo alcanzable y razonable. Tampoco sé si de verdad se creen que la parte se puede equivocar con el todo y si alguien puede pensar que un país, en este caso España, va a aprobar su automutilación.

Sin embargo hay algunas cuestiones que parecen bastante claras. Una de ellas, y muy importante, es que el nacionalismo en general, maneja como nadie los sentimientos y apelar a los sentimientos produce emoción, logra empatizar con el de al lado aunque en todo lo demás se discrepe. Eso une y además emociona. Saben, a diferencia del conjunto de los españoles, buscar un objetivo que compartir, un sueño para compartir. Los demás solo compartimos entusiasmo, orgullo y nos emocionamos cuando España gana la Final de fútbol.

Parece bastante obvio que la corriente social a favor de la independencia, que no es pequeña pero que en ningún caso se puede equivocar con «toda» Cataluña, cuenta con el aliento y el apoyo de las instituciones y del propio Gobierno catalán pero es más que probable que esa corriente social haya desbordado o pueda desbordar a quienes, desde posiciones oficiales, les alientan, les protegen y les animan. Esa responsabilidad está sobre sus hombros. El «ellos y nosotros» establecido en Cataluña es un lenguaje que va tomando cuerpo y amenaza seriamente la convivencia de una sociedad que si por algo ha venido caracterizándose ha sido, justamente, por una convivencia, hasta ahora, ejemplar.

La responsabilidad asumida por Artur Mas va más allá de lo razonable. Hay que releer el discurso de la presidente de la Asamblea Nacional Catalana para concluir que el gran emplazado en esta Diada 2013 no ha sido el Presidente Rajoy, sino Artur Mas a quien se le ha exigido que ponga fecha a la consulta y que, por supuesto, la consulta se celebre. No tengo al señor Mas por un político inexperto ni suicida, pero visto lo visto no me queda más que sorprenderme por semejante estrategia. Mas está engordando a ERC y además alienta, protege y promueve un sueño imposible porque Cataluña nunca va a ser independiente. Solo su determinación de salir de este bucle podrá enderezar su futuro político y el de su propio partido que, por primera vez, no se ha visto acompañado por su fiel socio Unió Democrática.

Ha quedado evidenciado el silencio, la falta de movilización de esa otra inmensa mayoría catalana que no ha salido a la calle. Son más, muchos más, los que se quedaron en casa o se fueron al cine que los que protagonizaron cadenas y manifestaciones. Los actos han concluido y ahora todos, los que salieron y los que se quedaron en casa, los que no vivimos en Cataluña ni somos catalanes, nos preguntamos: y ahora ¿qué?.

Ante una situación compleja nada mejor que poner las piezas en su sitio y asumir que en Cataluña hay una corriente social, no pequeña, que siente un profundo desafecto hacia España pero que esta parte importante no es el «todo», tener claro que el emplazado es Artur Mas. Que ha sido él solo él, en compañía insustituible, de ERC quien ha alentado este laberinto y que, efectivamente, el Gobierno de Rajoy, como gobierno de todos los españoles, tiene que gestionar esta realidad. Y debe hacerlo pero sin pensar que el problema es «solo» suyo. El problema, fundamentalmente, lo tiene Artur Mas.

La jornada de exaltación nacional catalana transcurrió en paz. En Madrid, una pandilla de bárbaros que solo se representan a ellos, que solo generan rechazo, condena y asco irrumpieron en la sede de la Generalitat en Madrid con modos y maneras fascistas. Ni Madrid, ni España y menos los españoles secundan o aprueban semejantes actitudes que solo merecen condena, desprecio y la sanción correspondiente. Ellos, estos bárbaros si que son minoría entre las más absolutas minorías. De eso, los catalanes independentistas pueden estar absolutamente seguros.

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