Escaño cero – «La hora de la política».


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Sí, han sido muchos, muchísimos los ciudadanos de Cataluña que han salido a la calle a pedir la independencia. Por eso cualquier intento de minimizar la Diada de éste 2013 sería lisa y llanamente una estupidez.

Vaya por delante que me parece acertada la decisión de Mariano Rajoy de haber hecho gala de discreción respecto a la Diada. La única manera de abordar el problema creado por los nacionalistas azuzando los sentimientos y emociones más primarias de sus conciudadanos es que desde el Gobierno de España no se diga ni una sola palabra de más, tampoco de menos, y se aborde la situación con serenidad y las ideas claras.

Pero ojo, una discreción exagerada, un continuo ponerse de perfil tampoco es la solución, es decir tarde o temprano el presidente Rajoy tendrá que decir algo y sobre todo tendrá que definir cual es la posición del Gobierno español frente a los planes de los sectores más independentistas del gobierno catalán.

A estas alturas Artur Mas es prisionero de sus propios errores y parece estar en manos de los sectores más ultraindependentistas de su partido lo que le deja poco margen de maniobra a pesar de las conversaciones iniciadas con Mariano Rajoy.

Lo que está claro es que Rajoy en esta ocasión se equivocará si cree que basta no hacer ni decir nada para que el problema se arregle solo, aunque evidentemente la cuestión es cómo abordarlo y sobre todo hacerlo con inteligencia y sentido común.

La realidad es que si se ha llegado hasta aquí ha sido, entre otras causas, por los errores cometidos por Rodríguez Zapatero. Cuando Zapatero asumió la presidencia del Gobierno en Cataluña eran minoría los que defendían a ultranza la independencia, después de Zapatero se cuentan por decenas de miles. Pero como el pasado es como la leche derramada, no tiene solución, la cuestión ahora es abordar cómo hacer para que Cataluña se sienta bien junto al resto de España, para que abandone el aventurerismo independentista, para que crea y sienta que merece la pena continuar formando parte de éste viejo país.

¡Ah¡ y no podemos pasar por alto el ataque perpetrado por un grupo fascista contra la sede de la Generalitat en Madrid, las agresiones a los diputados de CiU, respondidas con coraje por el diputado de Unió Josep Sánchez LLibre. Hay que preguntarse en que estaba pesando el ministro del Interior que no se enteró de que los fascistas preparaban esta acción.

A quienes tenemos ya unos años la acción de los fachas nos recordó los años difíciles de la Transición.

Pero volviendo al quid de la cuestión a partir de hoy no hay excusas, es la hora de la política, de la política escrita con letras mayúsculas. Ojalá Mariano Rajoy y Artur Mas estén a la altura y no solo eso, ojalá eviten el desastre.

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