Fernando Jáuregui – «Pa fusilarlos»


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

El asalto por parte de un grupo ultraderechista a la librería catalana en Madrid, Blanquerna, conectada con la Generalitat, ha provocado no poca preocupación en el Gobierno y en medios policiales, donde consta que se piensa que los «ultras» levantan cabeza y que incluso pretenden organizarse para presentar una candidatura conjunta de varias fracciones a las elecciones europeas del año próximo. En medios de la brigada de información de Madrid de la Policía Nacional, el Grupo 30, especializado en el control de formaciones de extrema derecha, cree que «partidos» como Democracia Nacional, Alianza Nacional o sectores de Falange, amén de alguna asociación «cultural», tratan de organizarse y «hacer ruido» de cara a estas elecciones, aprovechando lo que ellos creen que es una «descomposición del Estado» con lo que está ocurriendo en Cataluña y con la «blandura» del Gobierno de Mariano Rajoy.

El ataque a Blanquerna en la jornada de la Diada, donde incluso resultó zarandeado por los violentos el diputado nacional de Unió Josep Sánchez Llibre, habría sido, así, un acto propagandístico, que los organizadores quieren que tenga continuidad el próximo 12 de octubre, la festividad nacional, que ellos tratan de «celebrar» en Barcelona, sin duda provocando nuevos disturbios. En las webs de alguno de estos grupos «ultras» aparece, junto a las caricaturas de Rajoy, Rubalcaba, Mas, Ruiz Gallardón, el Rey y Oriol Junqueras, el poco tranquilizador eslogan «lo que han hecho con España es pa fusilarlos». Y lo peor es que consta que mantienen contactos con organizaciones extremistas europeas, como el «Amanecer Dorado» de Grecia, el partido filonazi encabezado por Nikolaos Michaloliakos, que tan buenos resultados obtuvo en las elecciones helenas de mayo de 2012.

La preocupación, en el seno del PP, nace de la patente desafección del electorado hacia las formaciones políticas «tradicionales», especialmente en estos tiempos de crisis, que está favoreciendo el renacimiento de partidos marginales, fanáticos y «gamberros» en no pocos países europeos, aunque, hasta el momento, lo cierto es que España se ha venido librando de la «tentación extremista», tanto en la derecha como en la izquierda. Sin embargo, los medios policiales y políticos consultados no minimizan el alcance de estos intentos de reorganización de unos grupúsculos que, hoy por hoy, son claramente minoritarios, pero a los que la coyuntura, según un dirigente «popular», podría dar «alas». Y eso, parafraseando al citado dirigente popular, «sería lo que nos faltaba». Mano dura contra quienes se aprovechan de la democracia para imponer sus métodos antidemocráticos.

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