Victoria Lafora – La universidad al límite.


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Los rectores de las universidades públicas madrileñas han decidido, con un cierto retraso bien es verdad, hacer oír su voz para defender la supervivencia de la enseñanza superior a la que consideran «al límite». Convocan a un acto público en Madrid para denunciar que los seis centros no pueden resistir un curso más con recortes en su presupuesto, la acuciante falta de docentes y el abandono de las aulas de aquellos estudiantes a quien no se ha renovado su beca.

La solidaridad de los rectores con los ex becarios, injustamente expulsados de las aulas en función del criterio del ministro Wert, quien considera que solo los esforzados se merecen el apoyo para terminar sus estudios, se venía reclamando desde las asociaciones de estudiantes. Ochenta mil jóvenes pueden abandonar las aulas el próximo curso de llevarse adelante la decisión de Educación de apoyar a los universitarios, no en función de su baja renta si no de sus calificaciones. Gente que comenzó en la Universidad con una nota por encima del 6,5 puede ver frustradas sus aspiraciones académicas a mitad de su carrera por haber tenido unos traspiés con una asignatura. Algo tan común en estudios técnicos como arquitectura o en cualquier ingeniería.

Es precisamente el responsable de la Politécnica de Madrid quien ha manifestado el malestar de todos y su defensa «firme» de la Universidad pública. Se refiere el rector a que no van a admitir ni un nuevo tijeretazo a los recursos, ni otro incremento de las tasas de las matrículas, que convertirían a los centros en un reducto de alumnos pudientes, los únicos que podrían permitirse el pago de las matrículas.

Esa es precisamente la acusación que, desde las filas de la oposición, se hace a la política educativa del PP a todos los niveles, desde la primaria a la superior. Una propuesta elitista, de apoyo a los centros privados, concertados, preferiblemente religiosos católicos, en detrimento de la enseñanza pública.

Ciertamente, ha sido la subida de las tasas para este curso pasado -2012/2013-, por encima del 16%, lo que hace más imprescindible el mantenimiento de un sistema de becas para las rentas más bajas. Es preciso que se apoye a los jóvenes cuyas familias no atendieron los cantos de sirena de una burbuja inmobiliaria que permitía ganar altos salarios con bajas cualificaciones, e instaron a sus hijos a seguir estudiando,

Si los recién licenciados, como los científicos de prestigio, están abandonando este país por falta de horizonte laboral y, además, se vacían las aulas de futuros profesionales bien preparados, no cabe duda que la salida de la crisis y, sobre todo, el futuro de España se antoja mucho más difícil e incierto.

Toda una generación puede perder la igualdad de condiciones para competir en el mercado laboral y quedar marginada socialmente cuando llegue la ansiada recuperación económica. Lo llamativo es que los rectores no hayan hecho oír su voz con más contundencia antes de llegar a esta situación catastrófica.

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