El Abanico – La austeridad aumenta la pobreza


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Los datos del Informe Intermon Oxfam sobre exclusión y pobreza en Europa pone los pelos como escarpias a cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad, y a las pruebas me remito: dos de cada cinco españoles serán pobres en el 2025 si no se frenan los recortes, en total 20 millones de personas en situación de emergencia. Datos que por lo que parece dejan fríos a esos políticos que machaconamente siguen hablando de austeridad como si se tratará del bálsamo que curará todos nuestros males.

Prueba de ello es la Ley que prepara el Gobierno de Rajoy para la sostenibilidad de las pensiones, o los recortes llevados a cabo por los ministros y consejeros del ramo en Educación y Sanidad, que tienen en pié de guerra a ciudadanos y expertos, ya que hacen más precario ese Estado de Bienestar que según el Rey de Holanda va a desaparecer por obra y gracia de una clase política y financiera que sí ha disfrutado de esa fiesta de la que tanto le gusta hablar a la canciller alemana Angela Merkel.

Una fiesta por cierto, por la que se esta castigando despiadadamente a los ciudadanos de Grecia, Portugal, Italia y España, con medidas que se ha demostrado no sirven para nada, ni siquiera para que cuadren esas cuentas que tanto preocupan a los ministros de Economía y Hacienda y que se han demostrado tan ineficaces como su propia gestión.

Si como parece el Gobierno con la ministra Báñez a la cabeza, lleva a cabo el cambio de modelo de las pensiones, lo que se va a conseguir es penalizar a los que más tiempo vivan, precisamente en un momento de sus vidas en que más necesitan el dinero, toda vez que los recortes están haciendo desaparecer algunas de las ayudas que dulcificaban la jubilación de nuestros mayores. Y no hablo de los Botines o de los Ortega, sino de esa legión de hombres y mujeres que después de años de trabajo, de sacrificio, cobran pensiones que apenas si les cubren los gastos más necesarios: luz, agua, alimentación, vestimenta, y ahora sanidad. Y que pese a lo exiguo de su sueldo ayudan a sus hijos o a sus nietos en paro, en un intento desesperado por paliar los efectos de una crisis que está empobreciendo a marchas forzadas a la clase media española mientras los ricos son más ricos de lo que ya eran. Más ricos incluso que antes de que estallase una burbuja financiera e inmobiliaria de la que muchos de ellos ya se aprovecharon en su momento.

Hay quién dice que la sociedad española esta anestesiada, que no entiende como con tantos recortes, con tantas dificultades, con tantas penalidades y sacrificios, y con un paro que alcanza a seis millones de personas, pueden seguir encerrados en sus casas sin pedir cuentas a los responsables políticos pero también a los financieros. La única respuesta que se me ocurre es el miedo. Un miedo que les atenaza hasta impedirles casi respirar, y del que se aprovechan quienes ante situaciones tan graves como las que describe este informe, miran para otra parte, como si con eso consiguieran hacer desaparecer los graves problemas que nos acucian día a día. Problemas que están ahí, a la vista de todos, y que los políticos tienen la obligación de solucionar no de crearlos y aumentarlos.

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