Cayetano González – No se entienden.


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

No deja de ser llamativo y chocante que ante el principal problema político que tiene en estos momentos nuestra Nación -el desafío soberanista planteado por el Presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, en colaboración con ERC- el Presidente del Gobierno se sienta mas cómodo ofreciendo una y otra vez diálogo a sus interlocutores catalanes que buscando el acuerdo con el líder de la oposición y secretario general del PSOE. Esta fotografía del desencuentro entre Rajoy y Rubalcaba quedó perfectamente plasmada en el rifi-rafe que ambos mantuvieron a raíz de la situación en Cataluña, el pasado miércoles durante la sesión de control al Gobierno celebrada en el Congreso de los Diputados.

Cuando dos partidos nacionalistas e independentistas como CiU y ERC han dado muestras mas que evidentes que tienen una hoja de ruta perfectamente pensada para conseguir la independencia de Cataluña del resto de España, el acuerdo y el entendimiento de los dos -aunque cada vez menos- partidos nacionales, PP y PSOE, se antoja como uno de los antídotos fundamentales para hacer frente a este desafío. Entre populares y socialistas suman en torno al 80% de la representación de la ciudadanía. Pero, a día de hoy, este entendimiento y acuerdo se presentan casi imposibles de conseguir.

No toda la culpa es de Rajoy. Este tiene razón cuando le pide a Rubalcaba que se aclare y que diga una vez por todas cual es la posición del PSOE respecto a la aspiración de CiU y ERC de ejercer el «derecho a decidir». Como bien señaló el ex-ministro de Interior con Felipe González, José Luis Corcuera, «derecho a decidir ¿de que y sobre que?». De momento, para salir del atolladero en el que Rubalcaba y el PSOE se encuentran inmersos por su diferente postura con respecto al PSC, la única alternativa que se les ha ocurrido es plantear una reforma constitucional para avanzar hacia un Estado federal, en el que supuestamente Cataluña se encontraría mas cómoda.

Es urgente por tanto que el PSOE retome su posición de partido de ámbito nacional, que defienda la unidad territorial de la «E» de España que lleva en sus siglas. Pero mientras tanto, debe de ser el Gobierno del PP el que de la batalla ideológica y política a aquellos que pretenden la ruptura de nuestra Nación. Para eso, entre otras cosas, los ciudadanos le otorgaron hace casi dos años una holgada mayoría absoluta al PP de Rajoy. El seguir como si no pasara nada, el dejar pasar el tiempo creyendo que con eso se resuelven los problemas es un craso error. Las únicas batallas que no se ganan son las que no se dan. Sería deseable que el PSOE se sumara cuanto antes a ese esfuerzo, pero la responsabilidad principal en llevar el timón es a día de hoy de Mariano Rajoy.

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