Un bicho blanco y muy malo

Del grupo de asesinos, quien más me intriga es la mujer. Asegura la ministra de Exteriores de Kenia que entre la decena larga de terroristas que protagonizaron la carnicería en Nairobi había dos o tres estadounidenses y algún británico.

Todos de origen somalí o árabe, con una excepción: la mujer blanca cubierta con un velo que parecía dirigir la operación. Todo indica que se trata de Samantha Lewthwaite.

Se trata de un personaje diabólico. Samantha, a la que los servicios de seguridad occidentales conocen como ‘La Viuda Blanca’, no es cómo la bostoniana Katherine Russell, a la que el checheno Tamerlan Tsarnaev enamoró, lavó el cerebro y transformó en una devota y sumisa esposa musulmana.

Ni siquiera como la irlandesa Anne-Marie Murphy, a la que dejó preñada el jordano Al-Hindawi y trató de abordar un avión con destino a Tel Aviv, sin saber que su perfumado novio había metido una bomba en su maleta con la intención dinamitar en vuelo el aparato de El Al y a sus 370 pasajeros.

A Anne-Marie, que era una pardilla, ni siquiera la juzgaron. Al periodista Al Hindawi le cascaron 45 años de cárcel en 1986 y todavía hoy sigue en prisión.

Volviendo a la siniestra Samantha, es importante reseñar que también ella se enamoró perdidamente de un fanático musulmán, en su caso de Jermaine Lindsay, uno de los cuatro criminales que en 2005 protagonizaron la matanza del 7-J en el metro y los autobuses de Londres.

La gran diferencia entre Samantha y las otras, es que ‘La Viuda Blanca’ no es una víctima, ni una incauta.

Desde hace ocho años, con la perseverancia de la hormiga y la maldad del escorpión, además de hacer de correo y de espía para los islámicos, recluta mujeres asesinas para Al Shabab, la filial somalí de Al Qaeda.

En las webs terroristas es conocida como ‘Dadá Mzungu’, que significa ‘hermana blanca’ en swahili y se dice que en cinco ocasiones ha derrotado a los ‘kuffar’, a los no musulmanes.

Añaden que ha entregado su vida a Alá.

Pues a ver si hay suerte y está vez la ha entregado de verdad.

Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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