Fermín Bocos – La coalición imposible


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

A la manera de los robinsones que empujados por la aterradora soledad de su isla creen ver en cada gaviota un barco en lontananza, así comparecen algunos dirigentes del PP (Cospedal, entre otros) alentando una iniciativa de última hora basada en la idea de que Unió (Durán Lleida) podría convertirse en un aliado frente a quienes quieren romper España y apuestan por la independencia de Cataluña. Es un espejismo. Y no lo escribo a cuenta de la reciente propuesta de Durán -bautizada como «tercera vía»- que, según su decir, rechaza por igual la secesión (de Cataluña) y la sumisión (a España). La cosa viene de más atrás.

Unió, en términos electorales, es una incógnita. Nunca se ha presentado en solitario ante el electorado catalán. Siempre lo ha hecho de la mano de otros. Primero con la DC de Ruiz Jiménez, y, después, tras el batacazo espectacular que se llevaron en las primeras elecciones democráticas (1977), siempre con Convergencia (Jordi Pujol).

Nadie sabe qué respaldo obtendría el partido de Durán, caso de presentarse solo con sus siglas. Durán que es un político tan experimentado como cauto siempre ha dado la impresión de tener muy en cuenta ese «hándicap». Una cosa es tensar la cuerda y otra muy diferente romper con sus socios de Convergencia. Quiero decir con todo esto que es difícil que veamos a Unió del brazo de PP enfrentándose a sus antiguos compañeros de viaje, reforzados ahora como están por sus acuerdos con Esquerra Republicana. Por otra parte, conviene recordar que treinta y tantos años de aviesa propaganda política han logrado que sean muchos los catalanes que identifican al PP como los perpetuos herederos del franquismo. Es una vileza. Pero los clichés, como los prejuicios, son resistentes a la lógica. Einstein decía que era más fácil romper un átomo que un prejuicio. Así las cosas, y pese a que la deriva secesionista liderada por Artur Mas se ha convertido en el principal de los problemas que tiene planteados el Gobierno, tengo para mí que, pese a la excelente -por receptiva- disposición de los Durán, Sánchez Llibre y demás diputados de Unió en el Congreso, no veremos una coalición PP-UDC. A lo sumo, podrían llegar a romper con Convergencia. Sería en una situación límite: caso de que Artur Mas decidiera pisar el acelerador y convocara un referéndum (que sería ilegal), o llevara al Parlamento de Cataluña una declaración unilateral de independencia, iniciativa que también estaría fuera de la ley.

Antes que arte de lo posible, la política es oficio de supervivientes. Desde la perspectiva de la política catalana, si Unió se decidiera a unir su suerte al PP, estaría empezando a escribir su epitafio. Durán lo sabe. Por eso no habrá matrimonio político con el PP. Cosa diferente es que aunque sea con ambigüedad proclame que Unió no está por la independencia de Cataluña. No es poco, vista la intensidad y lo atronador del discurso secesionista.

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