Antonio Casado – Qué clase de recuperación


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Los salarios son más bajos, los despidos son más baratos, el poder negociador de los sindicatos ha sido severamente reducido y las cifras de paro son mucho más altas que antes de llevar al BOE la reforma laboral impulsada por el Gobierno del PP. Por mucho que se quiera o que se pueda edulcorar la realidad, este es el panorama ofrecido a los españoles que solo viven de su trabajo.

El puesto de trabajo es el único y real elemento vinculante de las personas con las políticas económicas de los Gobiernos. Siendo ciertos los avances en indicadores como prima de riesgo, índice de inflación, balanza de pagos, competitividad de los productos españoles, las exportaciones, etc., éstos no reflejan en absoluto las causas del bajón en el estado de ánimo de los españoles. No solamente el paro. También la pobreza, la desigualdad y los movimientos migratorios de jóvenes cualificados. Son los siempre indeseados efectos colaterales del paro.

A todo ello hemos de añadir una evidente pérdida de calidad en servicios públicos como enseñanza, sanidad, pensiones y dependencia que, unido a la enésima congelación salarial de los funcionarios, refuerzan el temor a que se nos esté orientando hacia la sociedad del sálvese quien pueda. En otras palabras, muchos creemos que se está aprovechando la crisis económica como una oportunidad de enterrar el llamado Estado del Bienestar.

En estas coordenadas ha puesto sobre la mesa el Gobierno del PP su anteproyecto de Presupuestos Generales para el año 2014. Según la Constitución, debe presentarse en el Congreso antes del 1 de octubre. Y según los clásicos, estamos ante el gran debate político del año. Una de las tres funciones básicas del Parlamento (las otras dos son las de hacer leyes y controlar al Gobierno). En el juego de ingresos y gastos públicos es donde cada año quedan debidamente retratadas las principales fuerzas políticas. Por sus prioridades las conoceréis. Por eso se habla de la carga ideológica de este debate anual.

El pasado fin de semana ha servido para anticipar posiciones del Ejecutivo y de la oposición. Los dirigentes del PP (Cospedal, Pons, Martínez Pujalte y otros) ya han predicado la buena nueva anunciada el viernes pasado por la vicepresidenta, Sáenz de Santamaría: «Estos son los Presupuestos de la recuperación». Con réplica inmediata de los socialistas: «¿De qué recuperación hablan?», se preguntaba Rubalcaba este domingo.

Así viene el debate presupuestario del año 2014, cantado como el de la salida de recesión (0,7 de crecimiento previsto), pero no de la crisis, pues ninguno de los dos motores funciona bien. A la inversión le falla el crédito y al consumo le falla el empleo. Si además la anunciada salida de la crisis no va ligada a combatir las verdaderas causas del malestar de los españoles, debidas el paro, habrá motivos para repicar la pregunta que los socialistas se hacen en voz alta: «¿recuperación de quién?».

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