Antonio Casado – El paro en septiembre


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Mientras los dos motores de la reactivación económica sigan gripados no vale la pena celebrar o lamentar unos miles de parados más o menos en el recuento mensual. Y ese es el caso. Mientras a la inversión le siga fallando el crédito y al consumo le siga fallando el empleo no saldremos de pobres. Por lo tanto, nada de rasgarse las vestiduras porque en el mes de septiembre haya crecido la cola del paro en 25.572 personas. Y nada de ponerse estupendos, como hace el Gobierno, porque los datos de este mes de septiembre son los mejores desde 2007.
Todo se explica. Dos trazos gruesos describen el paro registrado en el mes de septiembre. El primero es que volvió a subir el paro después de seis meses seguidos a la baja. Lógico. Por vencimiento de los contratos de trabajo debidos a la temporada turística que arrancó con la primavera (estacionalidad y temporalidad, ay). Y el segundo dato es que en los septiembres de años anteriores el paro había subido más que en éste. Igualmente lógico, si reparamos en inmigrantes extranjeros que retornan a su país, los españoles que salen al extranjero a buscarse la vida y los parados de solemnidad que se cansan de seguir buscando trabajo.
En los tres casos la cola del paro disminuye y es evidente que estos fenómenos no se daban en los años transcurridos desde que estalló la crisis económica que nos sigue angustiando. Lo cual tiene también su reflejo inmediato en la bolsa de cotizantes a la Seguridad Social. Menos gente que trabaja, menos gente que cotiza. La disminución de afiliados durante el mes de septiembre ha sido de 22.242. Otra mala noticia para los pensionistas, que van a recibir un hachazo en su poder adquisitivo.
No lo ve así el presidente del Gobierno, que ha recibido en Tokio los últimos datos. Hay más trabajadores en paro y menos cotizantes a la Seguridad Social pero él está convencido de que estos datos demuestran que la economía se está recuperando. Con mensaje político incluido que condensa el discurso oficial. Con un optimismo digno de mejor causa o, por ser precisos, digno de una realidad menos insumisa que la vivida a diario por los españoles, esto es lo que ha dicho Mariano Rajoy:

«Debemos dejar atrás la percepción sombría que se tenía hace un año sobre nuestra economía, cuando se hablaba de que España iba a ser rescatada. Hoy eso es historia y se habla de cuán grande va a ser la recuperación de la economía. Los resultados permiten ser más optimistas que hace unos meses y confirman que la opción elegida por mi Gobierno es la correcta y empieza a dar frutos. Eso se ve en los análisis de los expertos internacionales y en la evolución de la prima de riesgo».
Lo cual nos vuelve a dejar ese mal sabor de boca que resulta de comprobar que los indicadores de la presunta recuperación de España (prima de riesgo, balanza de pagos, exportaciones, las décimas de crecimiento previsto, etc) todavía no dan de comer a los casi seis millones de parados.

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