Francisco Muro de Iscar – Dos informes sobre la Universidad


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

La fiscalización de las cuentas de las instituciones públicas, especialmente las que realiza el Tribunal de Cuentas, sirven más bien para poco por la lentitud con que se realizan, por la falta de medios para hacerlas antes y mejor y, sobre todo, por el escaso resultado de sus denuncias. No parece que los afectados -las Administraciones, los Gobiernos, los partidos, etc.- tengan mucho interés en mejorar la realidad ni siquiera con leyes de transparencia que tampoco imponen mecanismos de sanción.
El Tribunal de Cuentas acaba de analizar las cuentas de las Universidades públicas en los ejercicios 2007 y 2008. Vayan ustedes a pedir responsabilidades a quienes seguramente ya no están rigiendo esos centros. Denuncia falta de rigor en la elaboración de los presupuestos, hasta el punto de que hubo Universidades que no aprobaron sus presupuestos antes del inicio del ejercicio y la media de incremento sobre el gasto aprobado oscila ¡entre el 31 y el 35 por ciento! Como es natural no lo pagan los incumplidores sino nosotros. El aumento y los intereses de los créditos que tienen que pedir para financiar la deuda. Además hay un sobredimensionamiento del profesorado basado en dos datos: los profesores no cumplían la media de 24 créditos anuales que debían impartir y la media de alumnos por profesor, contra lo que se dice, es muy baja y está en disminución. Item más: 33 Universidades públicas aprobaron planes de jubilación voluntaria anticipada e incentivada que «carecen de suficiente soporte legal». Son sólo algunas cosas del mal funcionamiento de la Universidad española que nadie parece tener intención de arreglar. Simultáneamente, la Fundación Compromiso y Transparencia ha presentado su segundo Informe sobre la transparencia de las Universidades, incorporando en esta caso también a las privadas. El informe concluye diciendo que sólo dos Universidades públicas –enhorabuena a la de Cantabria y a la Carlos III de Madrid- cumplen al menos 20 de los 25 indicadores de transparencia. El resto no llega ni a quince, es decir no informan de forma clara acerca de datos básicos relativos a presupuestos, investigación, precios, empleabilidad, rankings, profesorado, etc. Caminar por las webs universitarias para tratar de averiguar algo es, en términos generales, muy difícil. Que te den información, también. La rendición de cuentas de las Universidades españolas, dice el informe, deja mucho que desear y no está estandarizada. Una opacidad lógica si leemos el informe del Tribunal de Cuentas.
¿Están mejor las privadas? Aún peor. La información económica y hasta la corporativa es escasa o nula. El informe dice que la mayoría de estas instituciones que no son lucrativas -un contrasentido- disfrutan de un sistema de exenciones fiscales que, además, les permite obtener donaciones con escasa transparencia. La mayoría centra su publicidad en la segura empleabilidad posterior y casi ninguna ofrece ningún dato sobre la realidad. No es que las Universidades, que viven del dinero público, estén de espaldas a la sociedad; es que se esconden.

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