Rafael Torres – Jubilarse y morirse


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

La última propuesta de la CEOE, la de elevar la edad de jubilación a los 70 años, ya no disimula nada la intención de que cuando a la gente le llegue la hora de jubilarse, o se muera enseguida, o se haya muerto antes. Lo del aumento de la «esperanza de vida» que arguyen para justificar semejante monstruosidad, pues lo es, y del peor género, obligar a un anciano a deslomarse sin ya poder, no es, en realidad, sino otro grosero ardid para escamotear el derecho de los trabajadores a un retiro digno después de toda una vida de fatigas, pues ¿cuánto más va a vivir la persona a la que se ha forzado a trabajar hasta los 70 años? ¿Qué migajas de vida le restarán?

Se ve que la plutocracia y los políticos que la sirven están decididos a gastar en lo que sea, espeluznantes setas «decorativas» en las calles, jamón pata negra en el avión del presidente o rescates a la banca responsable del caos, antes que en devolver a los españoles un poco de lo que les pertenece, del plus que dieron a la comunidad, cuando la vista, los huesos, los dientes, el pulso, el estómago, la memoria, les flaquean. Ya no se trata de reorganizar la cosa arañando, de paso, unos pocos euros de los que les pertenecen, sino de afearles que vivan tanto, utilizando para ello, encima, la estimación de la esperanza de vida de los tiempos en que, por haberse jubilado a una edad razonable precisamente, aún podían quedar 15 o 20 años por delante para el disfrute de lo que nunca antes se pudo disfrutar: tiempo propio, aficiones, viajes…
Diríase que a los barandas que detentan el poder, les molesta que las personas vivan bastante, y, desde luego, que esa vida que les queda la vivan en términos de confort y dignidad. Es un gasto inasumible, piensan, y no reparan en la radical inhumanidad de su pensamiento, y si reparan, les da igual. La dolorosa artritis del dependiente de comercio que lleva 50 años de pie, el enfisema del obrero químico o el descoyuntamiento del de la construcción, ¿cómo están a los 70 años? A esa edad se puede ser de la CEOE, o diputado en el sitio ese en que desnudan a las visitas, o senador del reino, o tesorero del PP, pero no un trabajador de verdad y, en consecuencia, necesitado de descanso. Así pues, ¿qué mejor, para que no hagan gasto, que hacer coincidir la edad de jubilación con el gori-gori?

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