Cayetano González – Con las víctimas


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Este próximo domingo, la emblemática Plaza de Colón de Madrid volverá a ser el escenario de una concentración de apoyo a las víctimas del terrorismo que ha sido convocada por estas para mostrar su total rechazo a la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos por la que ha sido derogada la conocida como «doctrina Parot». Una sentencia que ha permitido que la sanguinaria terrorista de ETA, Inés del Río, haya salido ya de la cárcel y que en las próximas semanas lo puedan hacer un centenar de miembros de ETA y otro tipo de delincuentes, como violadores o asesinos en serie.
Los españoles hemos sufrido mucho y durante muchos años el cruel y vil terrorismo de ETA que ha causado un total de 857 víctimas mortales. Lo hemos sabido hacer estando juntos y apoyando a quienes han padecido más directamente la lacra del terrorismo. No siempre fue así. Baste recordar aquellos funerales de militares, guardias civiles o policías nacionales asesinados en el País Vasco a finales de los 70 y comienzos de los 80, cuyos féretros, después de la ceremonia religiosa, salían por la puerta de atrás de la iglesia ante la indiferencia ciudadana, para ser introducidos en el coche fúnebre y ser trasladados a su lugar de origen -normalmente una localidad de Andalucía, Extremadura, Galicia o Castilla la Mancha- donde eran enterrados. Fueron los conocidos como «años de plomo»

No por esperada, la sentencia del Tribunal de Estrasburgo ha sido como un mazazo, no solo para las víctimas del terrorismo, sino para todos los ciudadanos de bien. No estamos ante un debate jurídico, sino ante una cuestión que toca la sensibilidad más profunda de muchos españoles -y en primer lugar de las propias víctimas-, que sienten asco y rabia al ver como terroristas que han cometido muchos asesinatos, van a pagar en muchos casos por eso crímenes, menos de un año en prisión por cada uno de ellos.

Los españoles les debemos mucho a las víctimas del terrorismo. Les debemos, nada menos, que hayan dado su vida por defender nuestra democracia y nuestra libertad. Esta es una deuda impagable, porque no está en nuestra mano lograr lo que ellas más querrían: que les fueran devueltos sus seres queridos que un día la sinrazón terrorista les arrebató de su lado. Al menos tienen que seguir sintiendo el calor, el apoyo y la solidaridad de todos en momentos tan duros como los que están y seguirán viviendo en un futuro próximo al ver a tantos terroristas salir de la cárcel. Las víctimas del terrorismo supieron resumir muy bien hace tiempo en cuatro palabras sus justas reivindicaciones: Memoria, Verdad, Dignidad y Justicia. Por todas ellas, el domingo hay que estar con las víctimas del terrorismo en la Plaza de Colón de Madrid a las 13 horas.

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