Fernando Jáuregui – Todos somos un poco víctimas, ¿no?


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Tengo para mí que el problema, tan secular, de este país nuestro se resolverá el día en el que todos nos consideremos víctimas de una infraestructura injusta, que no cuenta con nosotros, y no solamente algunos, que se creen con derecho de pernada sobre el resto de los españoles porque alegan haber sufrido más que el resto. De acuerdo: quizá han sufrido, ellos, más que otros. Pero otros hemos sufrido lo nuestro cuando no nos dejaban hablar, cuando nos callaban, cuando se nos sobreponían. No, las víctimas, del terrorismo, o de lo que sea -por cierto, yo también lo soy, aunque sin duda menos, pero un poco; ¿quién diablos marca los grados?–, no pueden marcar la política del Estado contra los intereses del propio Estado. Lo siento.

Ni pueden, las víctimas, ser moneda de cambio ni abono de hojas verdes (y ahora hablo, claro está, de las víctimas de la situación económica, esos seis millones de parados que, gracias a un par de meses de buenas noticias, ya parece que están menos desempleados, pero no. Porque ellos, nosotros, también son/somos víctimas, ¿o no? ¿Quién nos va a quitar el cartel, tan rentable, del victimismo?).

A ver: víctimas, lo que se dice víctimas, del terrorismo etarra, del terrorismo de Estado, del terrorismo económico, del terrorismo de la inacción política, del terrorismo de la incompetencia, somos la mayoría de los españoles que hasta aquí hemos viajado, preguntándonos cómo es posible que hayamos llegado hasta este punto, en el que quien no es víctima es verdugo, y punto.

No, yo no voy a ir a una manifestación que no me incluye y que a saber qué busca. Porque víctimas, lo voy a repetir otra vez, somos, de alguna manera, todos. Lo que pasa es que los carnés de algunos no se nos reconocen.

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