Francisco Muro de Iscar – Réquiem por la clase media


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

En España está entrando el dinero a espuertas. Lo ha dicho Emilio Botín y hay que creérselo porque nadie sabe más de los circuitos del dinero y porque hasta Bill Gates o el fondo de inversión de John Goldsmith han metido dinero en una empresa española, FCC. El Santander y otros bancos ganan más dinero hasta septiembre que en todo 2012. El paro baja, según dice la EPA, y la Bolsa sube. El Gobierno está encantado… Entonces, ¿quién está pagando la crisis?

Hay tres millones de ciudadanos en este país que viven con menos de 307 euros al mes, muchos más que no llegan ni de lejos a los mil -las víctimas terribles de una crisis terrible- y una inmensa clase media que está soportando el peso de la crisis con resignación, con el cinturón apretado y con una conformidad que sorprende. Porque simultáneamente en España hay más ricos que nunca y los ricos son muchos más ricos que antes de la crisis. Dice George Plassat, consejero delegado del Grupo Carrefour, un observatorio privilegiado para comprobar la marcha de la economía real, que «las clases medias han sido desplazadas en favor de los beneficios de las empresas». Tiene razón.
Las que todavía se pueden llamar clases medias son las que han sufrido el desempleo como todas las capas sociales; la congelación salarial, cuando no la disminución real de los salarios; los recortes en sanidad, en educación y en el acceso a la justicia, con las injustas tasas que privan hasta de poder reclamar los derechos básicos; las que no se pueden escapar de ninguna manera del control de Hacienda porque viven de una nómina; las que se han endeudado hasta la médula para poder pagar la hipoteca, mantener al hijo desempleado o a los padres con pensiones mínimas; las que pagan la subida del IVA y los demás impuestos que han puesto los que los iban a bajar… Y, mientras tanto, la economía crece y los beneficios de las grandes empresas suben como la espuma. Con este Gobierno, pero también con el Gobierno socialista de Zapatero, las diferencias entre ricos y pobres han crecido, la precariedad laboral se ha convertido en la reina del mercado de trabajo, la igualdad ha sufrido una rebaja monumental y la equidad se ha ido al limbo. Ya dijo Carlos Solchaga que este era el país donde era más fácil hacerse rico. Los ricos se hacen, a los pobres les hacen.
Si este Gobierno quiere ganar las próximas elecciones, ya puede empezar a cambiar muchas cosas. Y el PSOE también. En los últimos diez años, los sacrificios se han repartido de forma injusta y desigual, se han explicado peor, y se ha castigado a los débiles, mientras los poderosos seguían instalados allá arriba, tan lejos de la vida real, cuando estaban envueltos en sospechas o certezas de corrupción. La muerte de la clase media es la muerte de una sociedad que fue levantada sobre el esfuerzo y el sacrificio de la mayoría. Pero sin clases medias no hay sociedad que sobreviva. Eso se llama esclavitud.

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