La izquierda, el Partido Popular y las feministas radicales contra el Arzobispo de Granada.


La polémica suscitada por el libro de la periodista italiana Constanza Miriano, Cásate y sé sumisa me recuerda la que hace años provocaron aquellos Versos satánicos, de Salman Rushdie o el polémico Comprender y sanar la homosexualidad de Richard Cohen al que casi queman en la hoguera los progres de España. Menos mal que, de momento, no buscan a la escritora para cortarle las manos o lapidarla; algo es algo. Pero sí pretenden condenarla al ostracismo literario, lo cual también es una suerte de muerte aunque de esta sí se pueda resucitar en esta vida.

No conozco el libro salvo los pequeños extractos publicados, a buen seguro sacados de contexto para sostener unos titulares elegidos con un fin determinado de manipulación. No conozco en su amplitud necesaria las palabras de monseñor Francisco Javier Martínez ni su grado de implicación en la publicación de la obra. Me consta que la editorial Nuevo inicio es una apuesta de la diócesis que inicia su andadura con este libro, debido al éxito obtenido en la vecina Italia entre los católicos, por ser un alegato en la defensa de los valores de la familia. Pero, sin tener todos los datos, me declaro totalmente a favor de don Javier.

Siempre reivindico que los obispos se pronuncien; por dos motivos: su deber pastoral de apacentar a sus ovejas, algo desperdigadas y perdidas en parajes lejanos; y su derecho a la libertad de expresión. No es bueno que los obispos se refugien en sus despachos o se blinden con sus palmeros de turno –en la Iglesia también los hay—, o se dejen influenciar por malos asesores que utilizan el consejo de lasser faire, laissez passer. Los titulares de los obispos indican que la Iglesia está viva, y esto vivifica el ánimo y la conciencia de los seglares, tan a merced de la contaminación relativista. Estampo pues mi firma en la página de la asociación Enraizados, www.enraizados.es e invito a mis lectores a que hagan lo mismo. En su día también defendí al obispo Reig Plá ante el linchamiento mediático, y, por qué no decirlo, de los suyos propios, aunque “por lo bajini”.

Vuelvo a decir que no leí Cásate y sé sumisa, pero sí puedo decir que la frase “la obediencia leal y generosa, la sumisión” está descontextualizada. Si el libro tiene entre doscientas y trescientas páginas no se puede ser tan ligero y juzgar su contenido por unas frases sueltas. Aun así, la escritora tiene su derecho a expresar sus ideas públicamente. Tiene derecho a ser dócil y sumisa, y a que le guste planchar, el cine, cocinar, escribir, tener hijos, pasear, ser fiel a su marido, pintar, y todos los etcéteras. Y tiene derecho a defender públicamente su pensamiento. ¿O es que si no se defiende el divorcio, la promiscuidad, el aborto, la infidelidad, el matrimonio gay y el VALE TODO, se pierde el derecho a la libertad de expresión contemplado en todas las constituciones de las naciones democráticas?

No me causa ninguna sorpresa que las feministas radicales cuya ideología funesta y totalitaria imponen a pasos agigantados en medios de comunicación y centros escolares y la izquierda en bloque hayan desplegado su agitprop mediático. Su modus operandi es imponer la mordaza de uso común de las dictaduras laicistas. Ahora bien, que el Partido Popular forme caballo con ellos pidiendo la retirada del libro de las librerías porque es un “despropósito”, es a todas luces indignante. ¿Quién le dio vela ahí al PP andaluz? ¿Es que no tiene bastante en qué ocuparse con la que está cayendo en esa comunidad arruinada por la corrupción? Este tal José Luis Sanz, que dudo que en los últimos años haya leído algo más que el argumentario que a diario elabora el gabinete de prensa de su partido habla de “despropósito auténtico”, y espera “que el arzobispo rectifique”. ¡Cómo asomáis la oreja! ¡Cómo se ve que carecéis de ideología propia y que vais al rebufo de la izquierda! Digo a menudo que atacar a la Iglesia siempre remunera, y si es a un arzobispo, más.

Estos días ha habido un derroche de declaraciones desprovistas de base literaria, científica y antropológica, destinadas a manipular y engañar a las mujeres para llevarlas a su causa. De “manual clarísimo de violencia” cataloga el libro Cásate y sé sumisa la presidenta de la Asociación de separadas y divorciadas. Conclusión errada y craso disparate. En cambio, puedo afirmar que violencia contra la mujer es sugerirle que “tenga una aventura extramatrimonial”, porque su marido no es su dueño. Literal. O animarlas a atiborrarse de bombas de hormonas en forma de anticonceptivos. O hacerles interiorizar que el aborto es un derecho, y que aborten, quedando marcadas de por vida, víctimas de un síndrome de Estrés postraumático bajo la denominación de síndrome post aborto . Una de las causas principales de violencia contra la mujer en la actualidad es lo que he denominado “dinámica de parejas sucesivas”; la trivialización del sexo; el aquí te pillo, aquí te mato; la falta de proyectos de vida en común. Y envolviéndolo todo, el relativismo moral que contamina cualquier acción de la vida humana en nuestros tiempos.

Yo soy feminista. Lo digo bien alto y lo tengo gravado en mi alma en letras de oro. Pero estoy en contra del feminismo de género, una ideología aberrante y destructiva que invade silenciosamente nuestra civilización. Transcribo aquí un párrafo de mi libro Déjame nacer. El aborto no es un derecho: “Es necesario un feminismo alternativo que abogue por un mundo donde los dos sexos tengan los mismos derechos y oportunidades, conservando cada uno de ellos sus valores y características inherentes. Un mundo, no de lucha sino de entendimiento. No de confrontación sino de diálogo. Un feminismo de la complementariedad, como ya postuló la gran Edith Stein en la década de los cuarenta. En sus conferencias Stein instaba a las mujeres a no conformarse con una educación mediocre y a estar presentes en todos los campos del pensamiento ya que ninguna profesión les debía estar vedada y era mucho lo que podían aportar a la sociedad. La Santa alemana definió a la mujer como complemento del hombre, de la misma manera que el hombre es el complemento de la mujer. Ambos son en sí complementarios, y no sólo desde el punto de vista físico y psíquico, sino ontológico. Lo humano se realiza en toda su extensión gracias a la dualidad de lo masculino y lo femenino”.

Despropósito es que “la mujer” sea utilizada como una de las principales armas políticas de los laicistas. Pretenden convertirnos a todas en golfas promiscuas –ya sé que es pleonasmo— y asesinas de niños. Como suena. ¿Me van a censurar?

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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