Escaño Cero – Decir y cumplir


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

En estos días en que los líderes de todo el mundo recuerdan a Nelson Mandela, me ha llamado la atención una frase del ex presidente Clinton: «Mandela era un hombre que hacía lo que decía que iba a hacer.

Hay líderes que quieren cumplir sus compromisos pero luego no pueden llevarlos adelante, pero Mandela siempre hizo aquello a lo que se comprometió». La cita es más o menos textual, pero en esencia esas fueron las palabras que le he escuchado a Clinton.

Se preguntarán ustedes que por qué me ha llamado tanto la atención esa afirmación sobre Mandela, pero convendrán conmigo que si algo no es habitual es que precisamente los políticos cumplan a rajatabla con sus compromisos con la sociedad.

Siempre hay un abismo entre las promesas y los hechos, es decir, siempre encuentran una excusa real o imaginada para poder incumplir las promesas electorales. Por eso el que haya habido un hombre que fue capaz de llevar a termino todo lo que decía me parece algo extraordinario, es más, seguramente eso ya le hacía ser extraordinario.

Lo cierto es que el fallecimiento de Mandela nos lleva, una vez más, a recordar la calidad de hombre que era. Una persona íntegra, que a pesar de haber estado 27 años en prisión salió de ella perdonando a sus torturadores, dispuesto con su sacrificio y su perdón a construir una sociedad nueva.

Hay que ser realmente un ser humano excepcional para, como hizo Mandela, invitar a su toma de posesión como Presidente, a sus carceleros.

En realidad todo lo que hizo Mandela ponía de evidencia su grandeza.

Pero miren si es raro eso de que un político cumpla con lo que dice que cuando le han preguntado a Clinton por Mandela eso es precisamente lo que ha destacado.

Y es que muchas de las palabras de los dirigentes políticos que terminan adquiriendo rango de compromiso con los ciudadanos terminan siendo pasto del viento.

Si hiciéramos el ejercicio de, por ejemplo, examinar minuciosamente las promesas electorales de nuestros dos últimos presidentes, Zapatero y Rajoy, por no ir más lejos, lo que nos costaría es encontrar alguna de sus promesas cumplidas.

Eso sí, cuando los incumplimientos resultan insoportables a los ciudadanos, al menos, existe la posibilidad de castigarles en las urnas.

Mandela hizo cuanto dijo, solo por eso ya pasaría a la Historia, pero además fue un hombre bueno capaz de desterrar el rencor y anteponer los intereses de Sudáfrica sobre su propio sufrimiento.

Descanse en paz.

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