Más que palabras – Privilegios intolerables


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Acabamos de saber que las Ikastolas, financiadas por el Gobierno vasco, tienen convenios con los profesores que les permiten desplazarse a visitar a los etarras durante el día lectivo, sin sufrir penalización alguna en su sueldo. Es cierto que en todas las comunidades autónomas los trabajadores tienen convenios colectivos en los que se recogen las circunstancias en las que pueden tener permisos laborales sean retribuidos o no, pero en ninguna hay nada parecido en relación a personas privadas de libertad.
Lo llamativo es que en Euskadi los profesores ikastolas además de los permisos comunes como periodos de gestación, partos, muertes o enfermedades graves de familiares etcétera, tienen una circunstancia especial recogida en su convenio, que ha sido aprobado recientemente. En él se contempla la posibilidad de disponer permisos retribuidos para visitar a sus parientes presos que se cuenten lejos de los centros de trabajo «siempre cuando las visitas no pudieran efectuarse fuera del horario de trabajo».
En el convenio se indica textualmente que: «Se concederá permiso para visitar a parientes hasta el segundo grado de consanguinidad que estuvieran cumpliendo penas privativas de libertad por el tiempo que resulte necesario para ello, siempre y cuando las visitas no pudieran realizarse fuera del horario del trabajo».
Es lógico que, dada la redacción, haya quien se pregunte si este convenio no deja la puerta abierta a que los profesores puedan visitar a su familiar todos los días de la condena sin que en ningún momento le sea descontada salarialmente su ausencia en el trabajo. Aunque la interpretación es lógicamente exagerada, la pregunta es ¿por qué este tipo de privilegios para los asesinos de ETA y no para otro tipo de reclusos comunes?

Está claro que durante años el mundo oscuro cercano a ETA ha estado recibiendo todo tipo de apoyos, en muchos casos de la propia administración autonómica. Se entiende mal y se digiere peor que haya distintos tipos de profesorado: los que tienen privilegios y un trato de favor por tener una ideología cercana a ETA o a su brazo político y el resto lo cual provoca una gran repulsión intelectual. Resulta llamativo además que el resto de profesores, es decir, los que no se mueven en el mundo político proetarra no hayan alzado su voz frente este agravio y la única explicación es que el miedo es libre, y en Euskadi se ha vivido demasiado tiempo con mucho, mucho miedo.
Ahora que se empieza a respirar un ambiente de libertad lo que debería exigir ese colectivo es que ETA entregara las armas y pidiera perdón por todo el sufrimiento causado, porque mientras eso no ocurra la normalización plena no será posible. He oído muchas veces decir al Lehendakari que la pelota está en el tejado de ese mundo, que son ellos «los que deben dar el paso definitivo de manera unilateral porque la sociedad no le debe nada a ETA».
Son palabras cargadas de sentido común y de hecho el Lehendakari es un hombre que lo tiene, pero también desde las administraciones se tienen que evitar acciones que sonrojan y esto de que visitar a etarras sea un privilegio es un escándalo que debe terminar. O creemos en la democracia plena, esa que no hace distingos y menos con asesinos o no hay nada que hacer. Si estamos asistiendo escandalizados al cumplimiento de la sentencia sobre la doctrina Parot no podemos tener una vara de medir diferente para los del mundo oscuro. El dinero público es sagrado y desde luego el dinero de todos no está para que las Ikastolas faciliten según qué cosas. Hay que denunciar esos convenios ya.

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