El poder de atracción de la telebasura. Alfonso Merlos se baja al barro.


No lo podía creer cuando el sábado pasado, tras de la entrevista a Revilla en Telecinco, se anunció que después de la publicidad, Alfonso Merlos nos iba a dar todas las claves sobre el apestoso asunto Rosa Benito, tema de especial interés del marujeo nacional. No lo podía creer. Merlos no es santo de mi devoción desde que optó por la información sesgada en el informativo que dirige en 13TV. El linchamiento que desde su programa se hizo del maquinista del Alvia del accidente de Santiago, fue de vómito permanente; y todo por defender a los directivos RENFE y Adif, que por mucho que hayan dicho los tribunales, no habían hecho bien las cosas, y las consecuencias las recuerdan ese monumento a los muertos inaugurado recientemente en Angois. Merlos se ha convertido en un agitador profesional y eso le resta credibilidad. ¡Pero de ahí a decantarse por la telebasura pura y dura!

Pues así es. El periodista fichó por Telecinco y empezó por lo más enxebre de la cadena, revolcándose en el barro, pero bien revolcado y sin disimulos. Nada menos que en el programa Abre los ojos y mira, que presenta la incombustible y eterna Emma García, la gran reinona de la pornografía emocional. Sirva como ejemplo aquel programa que hacía preguntas del cariz, “¿ha tenido usted fantasías sexuales con el gato?”, y otras por el estilo, que escandalizaban a todo espectador de bien, mientras Vasile y adláteres hacían caja, y los del código regulador dormían la siesta.

Pues bien, ahora Merlos es el ayudante de esta chica de rizos de oro, que, todo hay que decirlo, hace muy bien este tipo de televisión alienante, por lo cual se paga un peaje, en general, de por vida –ojo Merlos, que hay muchos ejemplos—. Porque cuando estos presentadores tan encasillados en los temas de entrepierna, cama y cuernos tratan de abordar un asunto más serio, se les nota mucho que están fuera de lugar. A Emma García le pegan las frivolidades de Mujeres y hombres y viceversa, un programa que exalta los antivalores, la frivolidad, la promiscuidad y todo aquello que no quisiéramos para nuestros jóvenes. Pero cuando la ponen a entrevistar a Revilla o a moderar un debate político, se la ve más perdida que un pulpo en un garaje, a pesar del escote. ¡Zapatero a tus zapatos!

Ahora, el compañero de Emma García es Alfonso Merlos, y le tocó estrenarse nada menos que con el asunto sórdido y vomitivo de la cuñada y peluquera de Rocío Jurado, y su suicidio –dicen que para hacer caja—, y la amante del marido que cuenta interioridades por los platós hasta niveles insospechados. Pura pornografía emocional. ¡Se puede saber qué rayos pinta Merlos ahí revolcándose en la “chamuerga”, por no decir otra cosa! Cuando lo vi pensé en las hijas de mis amigas, alumnas suyas de la Universidad Francisco de Vitoria a quienes obligaba a ver sus programas. ¡Vaya ejemplo ahora! Ya había provocado cierto malestar cuando empezó a participar en el programa de la cadena De buena ley, por considerar que ese tipo de periodismo de griterío, donde lo que triunfa es el pensamiento “progre” ideologizante no era un buen ejemplo. Cuando lo comenté me informaron de que ya no era profesor del centro. Por otro lado sé que algunos obispos tampoco están de acuerdo con el perfil del que fue la estrella de 13TV.

Una serie de preguntas me asaltan y no tengo respuesta. ¿Cómo ha pasado Alfonso Merlos de criticar el relativismo moral y defender una televisión alternativa y familiar, a meterse en el mismo centro del vórtice de este tipo de televisión deformante, dirigida a públicos con tan escaso sentido crítico? ¿Lo veremos compartiendo plató con Belén Esteban y Raquel Bollo? ¿Llorará en directo también cuando le obliguen a contar sus miserias? ¿Acudirá también al psiquiatra cuando ya no pueda más como hacen estos modernos gladiadores? El gran circo de hoy es esta televisión insultante que padecemos. A mayor telebasura, más borreguismo y más anestesia social. Y los políticos lo saben. Por eso hacen lo posible por eliminar programas como El gran debate y sugieren que sean sustituidos por bodrios como este de los sábados donde se entrena Alfonso Merlos.

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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