Antonio Casado – El fútbol nos retrata


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Por supuesto que el fútbol nos retrata. En lo bueno y en lo malo. A partir de procesos de identificación emocional con el equipo de la tierra. Se suma al sentimiento de pertenencia a una ciudad o una región, aunque no necesariamente. En el mismo territorio hay seguidores de equipos diferentes dispuestos a representar una guerra fraticida -deportiva, aunque a veces los «derbis» se salgan de madre-, que no dura más de veinticuatro o cuarenta y ocho horas. De mayor alcance es la adhesión al equipo nacional. Véase el estado de emoción colectiva y unanimidad aparente (hay zonas de desafección en los nacionalismos periféricos, también por procesos de identificación emocional), creado por el triunfo de España en el mundial de 2010, el repicadísimo gol de Iniesta, la movilización mediática y, en general, el subidón de autoestima en un país agobiado por la crisis.
Todo eso es la pura verdad. Visto así, a lo mejor se podría pensar en convertir el fútbol en una especie de actividad de fines sociales e interés general. Contemplaría, por ejemplo, la ayuda financiera de las instituciones a los clubes de fútbol como elementos de vertebración. Pero mientras eso no ocurra, y personalmente creo que no debe ocurrir nunca, las conductas irregulares o delictivas en el mundo del fútbol merecen el mismo tratamiento que las conductas irregulares o delictivas en el mundo empresarial, la política, la banca, la administración, etc.
Aquí los supuestos son varios, pero se centran en el desvío de fondos públicos para el apoyo o la salvación económica de ciertos clubes de fútbol y el ventajismo fiscal de unos, definidos como entidades sin ánimo de lucro, respecto a otros, registrados como sociedades anónimas desde 1990. En Bruselas se ha alzado una sombra de sospecha por ese tipo de supuestos. Lo cual ha dado lugar a que este miércoles las autoridades de a UE comunicaran a España la apertura de un expediente, primero informativo y luego tal vez sancionador, que afecta a siete clubes de fútbol.
Sin embargo la llamada burbuja económica del fútbol español, cuyos clubes gastan más de lo que ingresan, puede pincharse en cualquier momento por sus millonarias deudas administrativas y financieras. No sólo los bancos. También la Hacienda Pública y la Seguridad Social tienen en números rojos sus cuentas con algunos clubes. Pero tenemos la fundada impresión de que estas deudas siguen creciendo sin que los clubes sufran por el celo sancionador que sí afecta a los ciudadanos normales.
Ha tenido que ser la Comisión Europea la que ponga en cuestión la trastienda financiera de nuestro fútbol, mientras que el ministro García Maragallo lo interpreta como un ataque a la marca España. Tiene razón cuando levanta acta de la importancia del fútbol en la sociedad española. No está tan claro que también la tenga cuando afirma rotundamente que «no hay nada irregular» en los casos señalados por la Comisaría de la Competencia de la UE. Afectan al Barcelona, Real Madrid, Atlético de Bilbao, Osasuna, Valencia, Elche y Hércules.

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