Rafael Torres – Spottorno y el martirio.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

La Pascua Mlitar de 2014, celebrada ayer, no pilló a Juan Carlos I y a la institución que encarna en su mejor momento: no llegan a la mitad los españoles que, según una reciente encuesta, comulgan con la monarquía ni, como es natural, con su continuidad y su supervivencia. A las apabullantes razones de orden político y de sentido común se suman, en ésta imparable desafección, los escándalos que han salpicado a la Familia Real en los últimos tiempos, no siendo el menor de ellos el protagonizado por el Duque de Palma, marido de la Infanta Cristina, y, según la valoración que la opinión pública hace de los hechos y los indicios relativos a su presunta participación en el caso Nóos, de ésta. Tampoco los safaris millonarios y animalicidas del propio monarca en Botswana, mientras un tercio del pueblo español pasa hambre y los otros dos tercios sufre toda clase de despojos, han debido contribuir gran cosa a una más favorable percepción de la Real Casa, y tampoco, desde luego, las recientes declaraciones de su jefe, Rafael Spottorno.
Dice Spottorno que la instrucción del caso Nóos, que va para tres años, está siendo un «martirio» para la monarquía, y pide, no desea sino pide, que concluya ya esa fase del proceso. Puede, en efecto, que la instrucción sobre ese escandaloso asunto de saqueo de los bienes nacionales perpetrado al amparo del nombre de la institución, esté siendo un martirio para la imagen de la misma, pero ¿sabe el señor Spottorno qué ha sido ese caso para las verdaderas víctimas, los españoles en su conjunto? ¿Sabe cuánto se robó? ¿Sabe cuánto podría remediarse con la recuperación del botín, cuánta hambre, cuántos desahucios, cuánto paro, cuánto exilio económico? Se comprende que el jefe de la Casa Real mire por esa casa, pero también se ve que mira sólo por esa, con la de casas que hay. Y en lo de pedir que concluya la instrucción del caso Nóos, ¿por qué no pide lo mismo sobre la de «los 33 de Bankia» que lleva en la Audiencia Nacional el juez Andreu, o sobre la de Blesa que llevaba el juez José Elpidio Silva, tan transcendentes para señalar a los responsables de buena parte de la actual ruina de España?

Rafael Spottorno fue, entre 2002 y 2011, director de la Fundación Caja Madrid y uno de los beneficiarios de los 25 millones de euros en «bonus», en sobresueldos, que se autoasignaron los directivos en plena debacle de la entidad y cuyo reparto suspendió Rato después. ¿Conoce el señor Spottorno el martirio que todos los mangoneos de las Cajas han traído al pueblo español? ¿Pide también celeridad a la Justicia en la dilucidación de ese sindiós?

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