La imputación de la Infanta y el Día Internacional de la Mujer.


Sábado, 8 de marzo de 2014, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Ese día declarará la Infanta como imputada en el caso Noos, si la Audiencia de Palma no desautoriza nuevamente al juez Castro, y nos repite la dosis de desimputación de abril pasado, ¡que esa es otra! Nada más conocer la noticia, me fijé en la sincronicidad de las dos fechas y en el análisis filosófico-moral que se podría hacer. Material hay de sobra para una tesis doctoral.

Corría el año 1911. Las trabajadoras de la fábrica de camisas Triangle, situada en pleno corazón de Manhattan trabajaban de sol a sol, con salarios bajísimos, en condiciones insalubres y peligrosas. Eran mujeres de edades comprendidas entre los 14 y los 23 años, en su mayoría inmigrantes de Europa del Este e Italia. Hicieron una huelga reivindicando mejoras laborales pero no consiguieron nada.

Unos meses después, el sábado 25 de marzo, cuando estaba a punto de concluir uno de los interminables días de trabajo, por causas que nunca llegaron a aclararse, el piso noveno del edificio fue pasto de las llamas. Solo había una puerta por la que no pudieron salir las trabajadoras porque estaba cerrada con llave, costumbre de la época para evitar movimientos obreros. La fatal consecuencia fue que 146 personas, en su mayoría mujeres, perdieron la vida en uno de los incendios que forman parte del imaginario colectivo de los neoyorkinos.

Los días siguientes fueron de duelo. Las concentraciones de protesta en calles, en iglesias y en sinagogas reivindicando mejoras, marcaron un antes y un después en el reconocimiento de los derechos laborales en estos talleres de trabajadoras hacinadas y explotadas. La desgracia propició importantes cambios legislativos en las normas de seguridad y salud laborales e industriales. A raíz de ahí se creó el “Sindicato Internacional de mujeres trabajadoras textiles”, que continúa luchando en pro de la consecución de derechos laborales en el sector. (Desgraciadamente, los industriales de
Bangladesh parece que no quieren enterarse y tienen a sus trabajadores/as en las mismas condiciones infrahumanas que en la “Triangle Shirtwaist Factory” en 1911. Con la complicidad, claro está, de los países ricos). Estos sucesos fueron el origen del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, proclamado por la ONU en 1975, que se celebra cada 8 de marzo.

El próximo 8 de marzo de 2014 los actos del Día de la Mujer se verán eclipsados por una mujer que captará toda la atención de los medios; una mujer, trabajadora también, con derechos de cuna y privilegios anacrónicos propios de otra época. El 8 de marzo declarará como imputada la infanta doña Cristina de Borbón, por delito fiscal y blanqueo de capitales. El juez Castro tuvo que trabajar la investigación para elaborar el auto de 227 páginas, minucioso, meticuloso e impecable según los máximos expertos. La Infanta declarará si todo sigue el curso normal de la justicia y no se erigen en sus defensores quienes tienen que garantizar la de todos. Me refiero en primer lugar a la Casa Real, que debería ser el espejo en el que nos mirásemos todos los españoles. Por desgracia, no han sido referente de nada, todo lo contrario. Se ha publicado que desde el entorno del Rey se presionó para que se desimputara a la Infanta cuando el juez Castro la imputó por primera vez. Me refiero, en segundo lugar, al Partido Popular que sustenta la acción de gobierno, que anda llorando por los rincones diciendo que es una mala noticia que nadie desea. (La mala noticia es que se hayan llevado el dinerito crudo). En tercer lugar quiero referirme al Fiscal General del Estado, Torres Dulce, del que hay que decir –y es opinión compartida—que nos gustaba mucho más como opinante en las tertulias de cine de José Luis Garci que como actor, es decir, haciendo determinados papelones, que son excesivos incluso para un guión de Torrente. Decir que “no existe ningún elemento que justifique la imputación de la Infanta”, es, francamente, o un acto de cinismo o un desvarío imperdonable. Del fiscal Horrach ¡qué vamos a decir! Sus palabras son irrepetibles. Igual que las del penalista defensor de la hija del Rey, Jesús Silva: “Si tantas ganas tiene el juez de oír las explicaciones de la Infanta… si eso le sirve para realizarse, a lo mejor vamos a declarar”. Esto es ofensivo y además frívolo.

El juez Castro tuvo la desgracia de que le tocase el caso Urdangarín, y lo está sufriendo. Sin embargo, visto desde otra perspectiva, es una suerte, porque gracias a eso, hemos podido comprobar que pertenece a la clase de jueces incorruptibles e insobornables aunque tengan que luchar contracorriente y ser políticamente incorrectos. Al juez Castro habrá que hacerle varios homenajes. De entrada, pasará a la historia como el juez que se atrevió con la hija de un Rey. No por venganza, como dicen algunos desinformadores –que incluso destilan mala uva al señalarle del cuarto turno— sino porque, según deja fundamentado en el auto, hay evidencia de blanqueo de capitales y fraude fiscal, curiosamente contra la opinión de la Agencia Tributaria, que tuvo que aceptar facturas falsas a sabiendas para favorecer a la Infanta. Los propios funcionarios lo han declarado y están que trinan. El juez Castro deja sentado que la Infanta era conocedora de todo; que participaba en los negocios y maniobras de su marido y que era dueña del 50% de la sociedad Aizón de la que se lucró a costa del erario público, dinero nuestro, de los ciudadanos, de nuestros impuestos. De ese dinero despilfarrado en el chalet de Pedralbes y otros lujos principescos. De ese dinero que ahora no hay, y por eso los dependientes tienen que arreglárselas como pueden, muertos de asco. ¡Como suena!
El señor Spottorno quiere que se ponga fin a este martirio. Lo es. La Infanta podría enfrentarse a seis años de cárcel, aunque esto es solo teoría. Mi opinión al respecto es de completo escepticismo. Como sé cómo funcionan las cosas en las altas esferas –perdón por mi poca fe, máxime tratándose de quien se trata—, mucho me temo que vamos a ver componendas a discreción. Lo vemos a diario. Los corruptos se protegen entre sí. Son impunes. ¡Martirio sí, pero para otros!

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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