Rafael Martínez-Simancas – Los acomodados


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Hace poco fallecía un poeta de la movida, Germán Coppini, al que se le recuerda por letras tan hermosas como «Malos Tiempos para la Lírica», pero al que también podríamos rescatar por otros versos más gamberros pero muy divertidos en su época de «Siniestro Total» cuando jugaba a ser Quevedo con una guitarra eléctrica.
En Madrid se ha liado una polémica que ha llegado hasta Buenos Aires a cuenta de si Angel di María se tocó los cataplines al salir del campo cuando era sustituido por Bale: aunque el jugador lo niega la discusión sigue su curso, ¡no vamos a dejar que la realidad nos estropee una buena noticia! Sabido es que en Madrid los mentideros de la corte trabajan todo el día «cosiendo trajes» a discreción y que nadie resulta indemne a las afiladas lenguas de las comadres. El jugador se defiende, dice que era un tocamiento suave, nada de vicios, para mejorar su salida del campo: «sólo me la acomodé… es normal». Sin tener que acudir a la hilarante crónica del Cipote de Archidona cualquiera que haya tenido problemas de «acomodo» entenderá a Di María incomodado, de hecho Coppini cantaba en «Sexo Chungo» lo que le puede pasar a alguien con picores en la entrepierna en plena recepción oficial. Vale que el gesto sea feo, inoportuno y poco apropiado pero ante un malestar tan grande cualquiera se resiste a acabar con el sufrimiento colocando cada cosa en su sitio. Seguro que en ese momento alguien mas lo hacía en el Bernabéu, la mala suerte para Di María es que sólo a él le enfocaban las cámaras.
Lo suyo es salir acomodado de casa pero cuando se trabaja en un campo de batalla como es el césped de un estadio de fútbol las cosas pueden cambiar de sitio de repente. Imaginen si el juez Castro decide acomodarse a la salida del juzgado en uno de esos paseos a tomar café, o cualquiera de nuestros próceres diputados cuando salen del hemiciclo a echar un pitillín en el patio interno del Congreso. La instantánea sería lamentable pero no por ello menos noticia: un hombre incomodado a causa de su ropa interior es alguien poco feliz que camina de mala forma. Lo suyo es esperar a que ese diputado se acomode en todo, no es plan sacar a un hombre en dificultades en plena pelea con una goma de su ropa interior, (los Reyes Magos en ocasiones hacen regalos a mala idea y reducen talla dónde más falta hace ir con holgura). Los fabricantes no tienen en cuenta el dolor tan profundo que puede causar uno de sus productos cuando decide apretar donde no debe.
Si hay que pasar a la Historia que no sea por un mal gesto y con cara de dolor. Mejor acomodados como Di María.

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