No te va a gustar – Rubalcaba 2014


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Empieza ahora lo que podríamos considerar como una cierta «ofensiva» del PSOE por recuperar credibilidad, imagen y un cierto aire de actividad en positivo. Buena sintonía con los «hermanos catalanes» del PSC ante el desafío soberanista de Artur Mas, potenciar la democracia interna, acentuar la sensación de que se quieren pactar los grandes temas y quién sabe si hasta mejorar las relaciones con los medios de comunicación, que es la gran asignatura pendiente de todas las formaciones políticas en España.
Alfredo Pérez Rubalcaba, el secretario general socialista, está ante su gran año: el que le hará pasar a la Historia como el hombre que afrontó la segunda transición o, por el contrario, como el político que intentó perpetuarse en su cargo. Yo diría que, más que nadie, más aún que Rajoy, Rubalcaba se la juega este año.
El presidente del Gobierno, al fin y al cabo, puede jugar en otros terrenos: el internacional -como hemos visto en este encuentro con Obama-, el puramente relacionado con la gestión económica… A Rubalcaba solamente le queda apostar por «la gran política» de Estado, que es algo que le va a pasar, le está pasando ya, factura en su propio partido. Y le queda también saber retirarse a tiempo. Yo creo -lo veremos pronto, en todo caso- que ya ha decidido no presentarse a las primarias, que este fin de semana reciben el pistoletazo de salida con el anuncio formal de la fecha de su celebración.
Y entonces conoceremos quiénes se presentarán: Patxi López, Eduardo Madina, Carmen Chacón, quizá Emiliano García-Page y puede que alguna sorpresa: yo no descarto la posibilidad de que alguien como el presidente asturiano, Javier Fernández, cuya imagen se ha potenciado en las últimas semanas, decida dar el paso. A partir de ahí, las listas de quienes figurarán en la candidatura europea para las elecciones de mayo, en la de las presidencias de las autonomías y en los ayuntamientos para las municipales y autonómicas del año próximo…
Va a ser una catarata de nombres, muchos, se supone, nuevos, que darán una idea de hasta dónde se renueva el principal partido de la oposición. Y esto último vale, desde luego, para el resto de las formaciones políticas: 2014 debería ser el año del gran cambio de rostros de nuestros representantes. Y, por cierto, el año en el que se hiciesen obligatorias las elecciones primarias en todos los partidos, aunque esto no lo verán, querido lector, sus ojos ni los míos.
Pero, como es lógico, más allá del «cambio de caras» -a ver hasta dónde se produce-, lo que importa es el cambio de talantes y el progreso en las ideas. Y ese es, verdaderamente, el enorme desafío que se plantea ante este 2014. Un desafío que temo que va a corresponder más a los candidatos locales, autonómicos e incluso europeos, sobre todo a los de la oposición, que a la voluntad de un Gobierno central que ya nos ha dicho que tiene pocas ganas de moverse, aunque tendrá que hacerlo le guste o no. Hagan, por tanto, juego, señores, que esto se anima.

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