Victoria Lafora – Un fiscal pertinaz


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

El fiscal Horrach, el de Palma de Mallorca, se ha tomado como un tema personal la defensa de la infanta Cristina, más allá incluso de los intereses de la Casa Real. Es lo que pasa con las amistades y las relaciones de trabajo estrechas que, cuando se tuercen, lo primordial es dejar claro que se tiene razón al margen de los que te rodean.
La Casa Real, con el beneplácito del cabeza de familia, ha diseñado una estrategia de defensa de la hija menor que pasa por sacarla del atolladero de la imputación, evitar su procesamiento y hacer el menor ruido posible para restañar los daños que esta causa están haciendo a la imagen de la monarquía.
Para eso se les citó en la Moncloa, a ella y a su abogado, Miguel Roca, e incluso se intentó vender su comparecencia del 8 de febrero como una iniciativa suya, algo así como que: se había enterado de que el juez quería preguntarle algo y se presentaba de forma voluntaria.
Cuando, ahora, la preocupación de la Casa y del Gobierno es la repercusión mediática del «paseíllo» hasta el juzgado -sobre todo, de su imagen en las portadas de la prensa internacional- sale un nuevo escrito del fiscal. No contento con el que envió al juez Castro en el mes de diciembre en el que, de forma preventiva, le advertía contra la decisión, todavía no tomada, de imputar a la Infanta, ahora repite los mismos argumentos y pide que antes de que comparezca ella se llame a los peritos de Hacienda. Los que dijeron que las facturas aportadas por el matrimonio Urdangarin para desgravar eran falsas, y darlas por buenas unas fechas después.
De nada ha servido el minuciosos auto de imputación redactado por el juez Castro, que el mismo calificó de una verdadero compendio de derecho Procesal, y que ocupa más de doscientos folios, en los que se desgrana, paso a paso, como se llevaba la contabilidad de la sociedad patrimonial y sin actividad de la que la Infanta Cristina era propietaria al cincuenta por ciento.
Precisamente, como parecía harto improbable que la Audiencia de Palma desestimara en esta ocasión la petición de imputación del juez Castro, es por lo que se ha variado la estrategia de defensa y no ha recurrido ni la fiscalía, ni la abogacía del Estado ni el propio abogado de la defensa. Confiando en que si la fiscalía no pide el procesamiento, como es obvio por los pasos dados hasta ahora, y de igual forma se comporta la abogacía del Estado que, junto a Hacienda, repite que no hay delito, la sola acusación de Manos Limpias no llevará a la hija del Rey al banquillo.
Por lo tanto la nueva andanada de Horrach parece ser más una pataleta pública, porque, el hasta ahora amigo, le ha ganado la batalla en la causa más peliaguda en la que se han visto inmersos los dos profesionales de la Justicia. Y es que, además de amigos, coincidían en la aplicación de la ley. Las órdenes recibidas desde la Fiscalía General del Estado pueden haber obligado a Horrach a sobreactuar, tratando de justificar este cambio de criterio que no le deja en muy buen lugar. Sin duda le han obligado a hacer un papelón.

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