Escaño Cero – El escaparate


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Desde hace años, el último fin de semana de enero, acudo puntual a la cita de FITUR, ya saben, la gran Feria del Turismo que se celebra en Madrid todos los años y a la que acuden países y compañías turísticas.
Fitur es un escaparate, un gran escaparate en el que vemos reflejado la realidad de cientos de países y de grandes empresas dedicadas al negocio del turismo. Por tanto, año tras año resulta más que interesante asomarse a ese escaparate.
Si en el 2013 la asistencia a Fitur fue escasa, en este 2014 tampoco ha sido para tirar cohetes aunque sin duda ha habido una mejora. Recuerdo que hace cinco o seis años caminar por los pabellones que albergan la Feria era ir sorteando codazos de personas, que como tú, intentaban abrirse paso. Pero en las tres últimas ediciones Fitur ha ido a menos. Me refiero a que la crisis se ha notado y los «stands» de los países han ido disminuyendo en espacio y han aumentado en sobriedad, pero no solo, también en contenidos.
Y lo mismo se puede decir de los «stands» de nuestras Comunidades Autónomas. El País Vasco es quien más imaginación le ha echado en esta ocasión.
En realidad Fitur es un escaparate no solo del turismo sino de la realidad. Y la realidad de hoy no es otra que la crisis aún continua entre nosotros, y cuando escribo entre nosotros, no me refiero solo a España, sino al resto de los países, incluidos los emergentes. De manera que la edición de Fitur de este año ha sido una edición sobria, aunque no por ello menos interesante, y la prueba es la nutrida representación de países.
El turismo es uno de los principales motores de nuestra economía y la cifra de turistas que han visitado España en los últimos meses es realmente buena y esperanzadora. Además, edición tras edición de Fitur se ha ido notando el esfuerzo de algunas Comunidades Autónomas por intentar conquistar no al turista de sol y playa, sino al turista que busca algo más: paisajes, cultura, gastronomía, salud… lugares recónditos y con encanto. Es decir, hay una apuesta por el turismo de calidad que a la postre deja más dinero que el turismo de masas, porque la cuestión no es cuantos turistas llegan a España sino cuánto se han gastado durante su estancia en nuestro país.
Es verdad que la cifra de visitantes nos favorece, entre otras razones porque destinos antes muy solicitados como Túnez o Egipto, hoy se ven relegados a cuenta de su inestabilidad política. Y eso que los precios son realmente competitivos, pero son pocos los viajeros que están dispuestos a correr riesgos innecesarios. Por tanto la situación de inestabilidad en estos países nos ha beneficiado.
Resultaba desolador pasearse por el «stand» de Egipto, que hace unos años solía ser no solo uno de los más visitados sino que su puesta en escena era de las mas imaginativas. Y no digamos el «stand» de Grecia, o incluso el de Italia.
Yo diría que la crisis ha dejado un halo de tristeza cuyo reflejo ha resultado más que evidente en Fitur. Pero aún así todos los países han hecho el esfuerzo de acudir, con menos medios, de intentar mostrar lo mejor de sí mismos, y eso en sí ya es más que loable. Por ejemplo, a mí me ha parecido muy interesante el esfuerzo de Palestina para ofrecer una oferta turística atractiva.
Pero volviendo a nuestro país, atrás quedan los años del exceso, donde los «stands» de algunas Comunidades, pongamos que hablo de la Comunidad Valenciana, eran un derroche y una fiesta permanente, que luego hemos descubierto que algunos hicieron pingues negocios a cuenta del dinero de los contribuyentes.
Ya he dicho que el stand más imaginativo ha sido el del País Vasco, el más soso el de Cataluña, y el de Madrid, ni «fu» ni «fa». En todo caso el esfuerzo de contención, de no gastar ni un euro más del necesario, me parece, que en líneas generales, se ha notado.
Durante mi visita a Fitur comprobé que los «standas» de las Comunidades Autónomas españolas eran más visitados que los de los países extranjeros, y sobre todo que el intereses por el turismo rural está en auge entre los turistas españoles. Lo que evidencia que nuestros bolsillos aún no están para alegrías y mucho menos para emprender viajes largos.
Tengo curiosidad por saber como será el Fitur del 2015. Porque cuando miremos ese escaparate comprobaremos si de verdad estamos en el principio del final de la crisis. Pero para eso aún falta un año. Habrá que esperar.

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