Fermín Bocos – ¿Qué esperaban?


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

En el entorno del PP madrileño y, por ende, en la dirección nacional de este partido, se detecta preocupación. Las encuestas les traen de cabeza. Ninguna les pronostica la repetición de los resultados que obtuvieron en las últimas elecciones. Ni en la capital ni en el resto de España.
Los sondeos apuntan que la pérdida de respaldo entre los votantes no se debe tanto al crecimiento del PSOE (escaso), como a la defección de muchos de los votantes populares que puestos en la tesitura de confesar su intención de voto (pensando en la cita europea y en las municipales), optan mayoritariamente por la abstención.
Vamos, que llegado el momento, sí no cambian de idea, se quedarán en casa. Dicho sin ánimo de dar lecciones a nadie y menos a los sociólogos expertos en demoscopia, la verdad es que no me sorprende. Ni los malos augurios en relación con Madrid (comunidad y ayuntamiento), ni los que también presagian malos resultados para el PP en la Comunidad Valenciana, en Cataluña, Canarias, País Vasco y alguna otra región.
¿Qué esperaban? ¿Creían los dirigentes nacionales del partido que sus votantes son masoquistas? ¿De verdad creían o siguen creyendo -pese a los datos que apuntan las encuestas- que a la gente se le puede decir una cosa en el programa electoral y hacer exactamente lo contrario así que se llega al Gobierno? ¿De verdad creían que ese tartufismo -por no emplear otra palabra- no tendría consecuencias? ¿De verdad, pensaban qué después de haber comprometido bajar los impuestos -lo dijeron mil veces- y haberlos subido (todos, IVA, IRPF, cotizaciones empresariales etc), semejante cambiazo no iba a tener consecuencias?

Entre quienes les votaron -fueron más de once millones-, había mucha gente que no era específicamente simpatizante popular pero eran ciudadanos que estaba hartos de las improvisaciones de Zapatero y apostaron por una forma de gobernar que se presentaba ante el electorado como «previsible». Ese fue el mensaje más repetido por Mariano Rajoy. Lo cierto es que no ha sido esa la conclusión a la que podemos llegar tras estos ya más de dos años en el Gobierno.
En algunos registros (la cuestión fiscal o la política antiterrorista) la hoja de ruta seguida, por distante de lo dicho, ha sido tan controvertida que entre los seguidores populares incluso ha dado pie a una escisión. No otra es la naturaleza de «Vox», el nuevo partido nacido como hijuela del PP. En fin, ni entre los pensionistas, pueden hallar consuelo y apoyo los encuestadores que preguntan por el futuro electoral del Partido Popular. Lo sorprendente es que tal estado de opinión sorprenda a los dirigentes del partido del Gobierno. Visto lo visto, ¿qué esperaban?

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído