Victoria Lafora – El anuncio vacuo.


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

ETA anunció con fanfarrias que ayer sábado comunicaría decisiones importantes. Una vez más, en el lenguaje abstruso que tanto gusta a los terroristas, aplazó lo fundamental, el desarme, y aleccionó sobre un proceso político del que ha sido excluida por la sociedad vasca. Para tal cúmulo de frases gastadas, argumentos retorcidos hasta la nausea y reclamación de los derechos humanos (¡ahora sí!) no era necesario avisar.
A estas alturas, derrotada, se ofrece, y este era uno de los puntos clave de su comunicado, para «tomar parte en las conversaciones y negociaciones que se puedan utilizar con el objetivo de lograr la resolución y la paz». ¿Quién les ha dicho que la ciudadanía cuenta con unos terroristas para semejante misión? Lo único que se espera de ellos es que entreguen las armas, paguen sus culpas y desaparezcan hasta nunca jamás.
Precisamente, ayer sábado 8 de febrero se cumplieron once años del asesinato en Andoain de Joseba Pagazaurtundua, quien fue jefe de la policía local y militante del PSE. Su hermana, Maite «Pagaza», que va de número dos en la lista de UPyD en las elecciones al Parlamento Europea, habla de la «mal llamada paz». Quiere defender en Europa que aquí ha habido terrorismo, no «una circunstancia de conflicto armado en la que hay que reclamar el derecho internacional».
Es verdad que las víctimas del terrorismo, como las víctimas de la dictadura franquista, se merecen el apoyo y el respeto de todos, pero no pueden marcar el calendario político. Pero también es cierto que la propuesta de paz por presos tiene, inexcusablemente, que hacerse dentro de la legalidad democrática que puso los muertos mientras los terroristas ponían las balas.
Una cosa es el acercamiento como política penitenciara y otra es la impunidad de los asesinos y su futura participación en el juego democrático como si no hubiera pasado nada. No ya por la vejación a las víctimas si no por la calidad democrática.
Si no fuera porque todavía tienen en su poder las armas y son unos asesinos terroristas, sonaría a chiste la propuesta planteada en su vacuo comunicado de «¿para cuándo el desarme de los estados español y francés? O la pretensión de dar lecciones a la sociedad vasca de cómo gestionar, por supuesto que contando con ellos, el llamado proceso de paz.
El código penal contempla múltiples vías de reinserción. El camino de los etarras presos, como el de otros asesinos múltiples, es el de cumplir la ley y aceptar las condiciones del estado de derecho para optar a los beneficios penitenciarios.
La ley, y solo la ley que tanta gente defendió con su vida, es el camino para normalizar la vida política en el País Vasco.

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