Fernando Jáuregui – La crisis-no crisis de Mariano Rajoy


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

La necesidad de anunciar de manera inminente el nombre de la cabeza de candidatura del PP en las elecciones europeas, que se celebran dentro de tres meses, hace que se hayan incrementado los rumores, especulaciones y hasta tensiones en torno a una pronta crisis de Gobierno, algo a lo que Mariano Rajoy viene resistiéndose desde hace meses, pese a la patente necesidad de cambios en los ministerios. Si, como se supone, Miguel Arias Cañete, ministro de Agricultura, encabezará esa candidatura para después convertirse en comisario europeo, ello facilitaría a Rajoy anunciar otros relevos tras el debate sobre el estado de la nación, que se celebra la semana próxima. Claro está, suponiendo que Rajoy quisiera hacerlos, algo que parece que no quiere.
Si al nombre de Arias unimos el de Luis de Guindos, aspirante a liderar el Eurogrupo y patentemente cansado de sus funciones, en las que no pocas veces se ha enfrentado al «otro» superministro económico, Cristóbal Montoro, titular de Hacienda, podemos hacernos una idea de que los cambios podrían ser verdaderamente inminentes, pese a que Rajoy sigue, en público y en privado, negando su voluntad de realizarlos. Incluso se aventan ya nombres como el de Alvaro Nadal, principal consejero económico del presidente en La Moncloa, como posibles sustitutos, pero lo cierto es que se trata de meros rumores: Rajoy, que presume de «previsible», goza, como sus antecesores, sorprendiendo a la opinión pública, y sobre todo publicada, con sus decisiones.
Pero lo cierto es que, dentro del bullicioso mundo del Partido Popular, absorto por los encontronazos entre la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, y la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, se siente la necesidad de los relevos, por mucho que Rajoy quiera embridarlos. El titular de Justicia está enfrentado con todo el mundo togado; el de Educación, con docentes y discentes; el de Interior, con los sindicatos policiales; el de Industria, con las eléctricas; el de Hacienda, con casi todo el mundo; la de Sanidad. Cierto que ello podría, dicen los que están en el lado más «pro», avalar que el Gobierno es independiente de presiones de los poderosos. Pero no menos cierto es que el funcionamiento de algunos ministerios se basa en «ocurrencias» que evidencian la escasa coordinación impartida desde la vicepresidencia política, pese a que Sáenz de Santamaría sigue siendo, dentro del desastre que muestran los sondeos, una de las mejor valoradas dentro del Gobierno.
La necesidad de un vicepresidente económico, que coordine la marcha del equipo económico del Ejecutivo, sigue siendo algo muy sentido, a lo que Rajoy alegando que es él, y en su defecto Soraya Sáenz de Santamaría, quien realiza esta coordinación, viene negándose.
En todo caso, los rumores, las tensiones, los nervios, las presiones y las intoxicaciones se multiplican en estas horas, en las que los rumores nominalistas sobre cambios afectan también a muchos nombres aspirantes a participar -o no- en las primarias del PSOE, a responsables de los principales medios de comunicación y hasta a la Corona, aunque el debate sobre «abdicación si-no» parece, de momento, apagado. Hemos entrado en una época de cambios, definitivamente, y ni siquiera el ya famoso inmovilismo rajoyano podrá evitarlos. O sí… que diría el propio, galaico, presidente.

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