Venezuela: Leopoldo López o la consagración del mártir

Era un líder y desde este martes, 18 de febrero de 2014, es un mártir.

Leopoldo López, el ‘hijo de papá’ criado en la abundancia, el vástago de un linaje que se remonta a los tiempos de los conquistadores españoles, el doctorado en la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard, ha demostrado que tiene también ‘pelotas’.

Grandes y duras, de las demanda a sus dirigentes, sean buenos o malos, el voluble y cada vez más atribulado pueblo venezolano.

López no escapó a Miami cuando Nicolás Maduro lanzó tras él a sus secuaces, acusándole de promover la protesta que se saldaron con tres muertos hace una semana.

Tampoco se asiló en una embajada. Se puso a cubierto unos días, valoró con detalle la situación y anuncio por Twitter cuándo y cómo se entregaría.

Su último tuit, antes de salir a la calle y ponerse al frente de decenas de miles de opositores para marchar hacia el Ministerio de Justicia e Interior, es una frase de las que acaban esculpidas en mármol:

“Me desconecto. Gracias Venezuela. El cambio esta en cada uno de nosotros. No nos rindamos. Yo no lo hare”.

Después, con camisa blanca, como los héroes románticos en los cuadros de los fusilamientos, junto a la estatua de José Martí, arengó a sus partidarios:

«Esta lucha es por nuestros jóvenes, por los estudiantes, por los reprimidos, por los encarcelados, por todo el pueblo».
«Mi encarcelamiento vale para despertar a un pueblo, para que Venezuela despierte».

Hasta la forma en que se aferró la portezuela de la tanqueta ondeando una bandera en la mano derecha y con un ramillete de flores blancas en la otra, mientras aguantaba la embestida de los uniformados ‘gorilas’, ha sido gloriosa.

Todo eso y su voluntad de hacer frente en las calles a Maduro y sus secuaces, es lo que explica la velocidad con que López ha opacado a Capriles como líder de la oposición y que este siendo capaz de superar esa terrible barrera de contradicciones raciales y de clase que desde hace 15 años exacerba el Gobierno entre los 32 millones de venezolanos.

En 2014 termina la injusta, tiránica y antidemocrática prohibición de ejercer cargos públicos que le impuso Hugo Chávez.

López tiene 42 años, diez más de los que aparenta, y si no se quiebra en el cautiverio, si no o claudica y pacta con Maduro agobiado por las rejas, ganará las próximas elecciones y será presidente de Venezuela.

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Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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