Bundesbank, BCE y FMI: Ellos y los demás


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

No sé cuanto ganan los consejeros del Bundesbank, pero supongo que unos cuantos miles de euros. A ellos les va bien en la vida. Puede que incluso crean que se lo merecen.

Se preguntarán ustedes a qué viene esto y la respuesta es sencilla: el Bundesbank considera que los españolitos de a pie tenemos que seguir apretándonos el cinturón, que nada de soñar con que los sueldos suban en el futuro, que o bien se mantienen como ahora o si van a la baja mejor. Dicen que gracias a la contención salarial España está saliendo de la crisis.

Lo que más rabia me da es que quienes hacen este tipo de consideraciones, ya sean los consejeros del Bundesbank o los del Fondo Monetario Internacional, o los de cualquier organismo de este tipo, no están sometidos a las mismas reglas que los demás.

Ellos no saben lo que es vivir con el sueldo mínimo interprofesional, o sea pagar casa, colegios, electricidad, teléfono, agua o alimentos con seiscientos euros. Por eso resulta un sarcasmo que nos digan que debemos de conformarnos con habernos empobrecido porque así nos va mejor.

Cómo me gustaría que quienes aseguran con total desparpajo que hay que ganar menos y trabajar más, estuvieran durante un tiempo viviendo la vida de esos que tienen que sufrir sus recetas. Imagínense a todo un señor consejero del Bundesbank dejando por unos meses su elegante vivienda, su coche oficial, su sueldo con muchos ceros, y pasando a vivir pongamos en cualquier barrio periférico de una de nuestras ciudades.

Teniendo que comprarse el bono-transporte, devanarse los sesos pensando cómo hacer para, con seiscientos euros, pagar la hipoteca, ir al supermercado, pagar el colegio de los niños, etc, etc, etc. Ahí me gustaría verles.

Lo terrible es que los señores del dinero, los que manejan la economía mundial no piensan en los demás como si fuéramos personas. Somos números, pura estadística. De manera que lanzan sus «fatwas» con total tranquilidad: que los españoles se aprieten el cinturón y ganen menos.
A mi esta actitud me resulta obscena. Y es que estamos siendo los ciudadanos corrientes los que estamos pagando el gasto de la crisis. Una crisis provocada por unos sinvergüenzas que no solo se enriquecieron sino que provocaron un tsunami en el sistema financiero mundial.

Desde el Bundesbank, o desde el FMI o desde el Banco Central Europeo se han venido haciendo una serie de recomendaciones para encarrilar las economías que han provocado un empobrecimiento creciente de los ciudadanos no solo en España sino en buena parte de la UE. Pero somos los ciudadanos de los países del sur los más perjudicados.

Lo terrible no es solo el empobrecimiento creciente sino el miedo que han instalado en la gente. Miedo a perder el empleo y por tanto a aceptar condiciones de trabajo que hace años los empresarios ni se habrían atrevido a plantear.

Así que mientras los culpables se han ido de rositas las víctimas encima pagamos la cuenta. Eso sí, puede que un día la gente, la gente común, la gente de a pie, diga que hasta aquí hemos llegado, que no se puede aguantar más. Estamos viendo como los ciudadanos salen a la calle para defenderse de tantos y tantos abusos.

A los señores del capitalismo de casino se les ha ido la mano y están despertando la ira de los mansos.

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