Sin Etiqueta – El número de tontos


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

De vez en cuando se repite una pregunta retórica que no tiene sentido y que aún no hemos resuelto, del Eclesiastés a Einstein se han cuestionado lo mismo con idéntica respuesta: el número de tontos es infinito, incluso puede que mayor en tamaño que la extensión del universo. Un refrán popular asegura que si los tontos volasen se nublaría el Sol, así nos podemos dar una idea de la dimensión del asunto.
El presidente de la Mancomunidad de la Axarquía malagueña, Oscar Medina, se preguntaba cuántos tontos por metro cuadrado caben en la Junta de Andalucía, en concreto en Sevilla, a los que culpa de torpedear los proyectos que están programados en su zona. Podía haber construido otra metáfora menos agresiva porque de inmediato se soliviantaron los ánimos y se alzó la polvareda, afectados o no, aludidos directamente o personas que odian estar aludidas, listos y tontos todos a una, a mentarle el progenitor a tan extraño personaje. Los que se creían afectados por el hecho de ser trabajadores de la Junta se indignaron, y con razón, con el señor Medina.

En realidad él no buscaba una cifra cerrada, le valía con la simple pregunta que ya era una andanada en el corazón del buen gusto. Nada le satisfacía más que el enunciado, el resultado de la suma le daba exactamente igual, es como tener los datos aproximados de las estrellas que forman la Vía Láctea, a partir de un número es imposible retener el concepto en el cerebro.
En realidad todos somos algo memos, o mucho, y con esa condición de pardillos vamos tirando. Siempre hay uno que se cree más listo y aprovecha su distancia para reírse de los demás, tal vez unas preferentes o hurtarles el voto para hacer de su capa un sayo. La Historia de los Listos sí que está escrita, cada día vemos nuevos casos que nos asombran y que nos dejan helados porque nos damos cuenta de que se ríen a nuestra costa, se parten el pecho mientras se nos pone cara de panoli. Hace falta una gran tesis doctoral sobre los listos de España y ahí podíamos incluir al presidente de la Axarquía malagueña. Quizá con un registro de «enteradillos» no salgamos de tontos pero nos ayudaría mucho a saber con la persona que estamos tratando, incluso que aparezca detallado en el DNI como dato censal complementario.
En aquello que desprecian, en los tontos, hay una bondad que ya quisieran los listos incapaces de tener piedad, sentir solidaridad o admitir una mínima empatía con otros seres humanos.
Al presidente mancomunado le importa la densidad de toligos en la Junta de Sevilla. Podía ponerse de ejemplo y ser el primero en salir del armario de la idiotez pero eso sería admitir que un político tiene sensibilidad. Para ellos los bobos somos siempre los otros.

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