Nuestra fascinación por las plazas y las primaveras

Somos una sociedad fascinada por las plazas y las primaveras. Basta que acampen unos cuantos miles de contestarios y clamen contra el poder, para que aquí en Occidente entremos en éxtasis, bauticemos de ‘primavera’ lo que ocurre y le demos todo tipo de parabienes, sin pararnos un instante a analizar los detalles, las implicaciones o las consecuencias.

Nos pasó hace tres años en Egipto y nos ha vuelto a ocurrir ahora con el Euromaidan de Kiev. A veces, es importante no olvidar que en política, como en la vida, la estación de destino es fundamental, pero ni la vía ni el precio del pasaje son irrelevantes.

Las reclamaciones de millones de ucranianos, su hartazgo, su rechazo a la corrupción y su deseo de prosperar bajo el paraguas de la Unión Europea, son legítimos.

Pero entre ellos, anidaban extremistas de todo jaez y fueron estos, como ocurrir cuando el estampido de los balazos opaca el debate, quienes emergieron al mando cuando salió huyendo el prorruso Yanukovich.

No estoy muy seguro de que EEUU y la UE hubieran podido frenar a los exaltados, pero ni lo intentaron y los recién llegados, borrachos de soberbia, desafiaron de forma insensata a Rusia, abolieron el ruso como lengua cooficial, asustaron a la mitad de la población y dieron al maquiavélico Putin, que hubiera actuado en cualquier caso, una excusa.

El Kremlin se apoderado de Crimea sin disparar un tiro y la duda, ahora, es si todo seguirá así o pronto empezarán los disparos. Ayer adelantaba ABC que tropas rusas han cruzado la frontera y tomado posiciones avanzadas más allá de Crimea, donde el domingo se celebra un referéndum que ratificará la unión a Rusia.

Ese voto puede actuar como catalizador sobre la población de origen ruso, muy mayoritaria en regiones como Lugansk y en ciudades como Donetsk, Odessa o Jarkov. El dilema al que se enfrentan las nuevas autoridades de Kiev es dramático.

Si no intervienen para restablecer su autoridad, perderán paulatinamente el control. Si lo hacen, correrá la sangre.

Para Putin, que ve Ucrania como una pieza estratégica esencial en la defensa de Rusia, será difícil no mandar su Ejército a ‘proteger a sus hermanos’.
Alfonso Rojo

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Autor

Alfonso Rojo

Alfonso Rojo, director de Periodista Digital, abogado y periodista, trabajó como corresponsal de guerra durante más de tres décadas.

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