Fermín Bocos – Daños colaterales


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Vivimos más de lo que oímos que de lo que vemos, pero algunos son duros de oído. En las últimas horas, en razón del décimo aniversario de los atentados terroristas del 11-M, hemos podido escuchar a dos ministros -el de Justicia y el de Interior- haciendo suya la verdad judicial establecida por sentencia firme en relación con los autores de los atentados. Recordemos que la sentencia considera probado que los responsables de la organización y ejecución de los atentados fueron los yihadistas que perecieron en el piso de Leganés y sus cooperadores en mayor o menor grado quienes cumplen condena.
El ministro Fernández Díaz (Interior) afirma, además, que honradamente -la expresión es suya- está convencido de que la ETA no estuvo detrás de los atentados. Lo dice, añadiendo que su convicción está fundada en la información de la que dispone. Que es el fruto de las investigaciones policiales posteriores al atentado, del trabajo realizado por el CNI y de los interrogatorios al centenar largo de etarras detenido en los últimos tiempos. Pues bien, aun así, y pese a la difusión de las palabras de los dos miembros del Gobierno (que recordemos, también son dirigentes del PP) hay quienes siguen a vueltas con la teoría de la conspiración. Ajenos a los hechos y ajenos a la evidencia de que la incertidumbre que instalan, sin duda, prolonga el dolor de las víctimas.
Son «daños colaterales» que perpetúan el sufrimiento de los familiares de tantos y tantos inocentes; de los que perdieron la vida en los atentados o de quienes resultaron heridos al estallar las bombas colocadas en los trenes. Las ruindades de la política -la que hace 10 años logró dividir a los españoles en la hora más trágica de nuestra reciente Historia-, por desgracia se comunica con las mezquindades que resultan de la pugna entre algunos medios de comunicación. Los unos no quieren reconocer que dieron por verdades probadas lo que no eran más que conjeturas sin pruebas, hipótesis orientadas en su día a dar por buena una versión de lo ocurrido que favorecía políticamente al PP (la pretendida autoría de la ETA) y los otros porque tampoco admiten que la víspera de las elecciones se dejaron reclutar para una operación de propaganda política a favor del PSOE -la que relacionaba los atentados con la guerra de Iraq-. Grandes fueron los daños colaterales. Y ahí siguen.

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