Escaño Cero – Menos doctrina, más educación


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Casi todos los miércoles Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba se «miden» en la sesión de control del Congreso. Y por supuesto es normal que así sea, les entra en el sueldo al uno como Jefe de Gobierno y al otro como jefe de la oposición. La cuestión de fondo es que Pérez Rubalcaba viene avisando a Mariano Rajoy que si el PSOE vuelve a gobernar, que evidentemente tarde o temprano lo hará, alguna de las leyes aprobadas por el PP serán derogadas. Es más, el resto de la oposición está en la misma onda.

La última «agarrada» entre Rajoy y Pérez Rubalcaba ha sido a cuenta de la LOMCE, ya saben la ley de mejora de la educación del ministro Wert, que ha puesto en pie de guerra a toda la comunidad educativa. Para Rajoy la LOMCE responde a las necesidades educativas de la sociedad actual, para Rubalcaba la LOMCE viene a abrir una brecha en el acceso a la educación, en la igualdad de oportunidades, para los partidos nacionalistas es una cuña en sus competencias y en cuanto a IU, la LOMCE no les gusta ni por el derecho ni por el revés.

De manera que la ley Wert tiene fecha de caducidad tal y como le ha vuelto a reiterar Pérez Rubalcaba al presidente Rajoy. Y no es la única ley que tiene fecha de caducidad, también la reforma laboral y la ley local son denostadas por la oposición.

Así las cosas me parece a mí que tanto el Gobierno como la oposición deberían de ser capaces de pensar en los intereses generales más que en su exclusiva visión de las cosas y por tanto ser capaces de consensuar determinadas leyes que por sentido común deberían de tener continuidad.

Resulta insoportable que cada vez que hay cambio de Gobierno se elabore una nueva ley de educación que suele ser diametralmente diferente a la del Gobierno anterior. Si hay algo en lo que debe de existir consenso es en la educación por más difícil que resulte. En Francia, o en el Reino Unido, o en Alemania, no cambian de modelo educativo cada vez que ganan los socialdemócratas o los conservadores.

Me parece a mí que los planes educativos deberían de tener más contenido y menos carga ideológica, porque al final tanto el PP como el PSOE lo que vienen pretendiendo es catequizar, cada uno en su propia dirección, a los alumnos.

Por ejemplo, el PSOE se sacó de la manga de la manga la polémica Educación para la Ciudadanía, asignatura totalmente doctrinaria. El PP responde con la asignatura obligatoria de Religión. El sentido común dicta que ni la una ni la otra tal y como están concebidas. En mi opinión los escolares deberían de ser educados en valores comunes, y esos valores se encuentran en la Constitución, de manera que conocer la Constitución no les vendría mal.

Por otra parte para tener una cierta cultura es necesario conocer la Historia de las religiones, de otra manera no se puede entender ni la Historia, ni el Arte, ni la Literatura, ni la Filosofía… es decir, acercarse a las religiones no desde el punto de vista dogmático ni de la fe sino desde la Historia, me parece a mi imprescindible, más que nada para que cuando un niño, o un adulto, vaya al Museo del Prado y contemple alguno de los cuadros de El Greco, de Rivera, Murillo, etc, entienda lo que está viendo, o si visita una catedral sepa leer en sus piedras, en sus elementos ornamentales.

Faltan dos años para las próximas elecciones generales, y puede que el PP las gane o puede que lo haga el PSOE. Si las gana el PP la LOMCE tendrá un tiempo de continuidad, pero si gana el PSOE apenas habrá estado un año en vigor. Por tanto Rajoy y Rubalcaba amen de tirarse los trastos a la cabeza miércoles tras miércoles, deberían de ser capaces de llegar a acuerdos puntuales sobre determinadas cuestiones, entre ellas la educación. Aunque solo sea por respeto a padres y alumnos además de a los profesores.

Es evidente que cuando un partido gana unas elecciones tiene todo el derecho a poner en marcha su programa, pero también lo es que no puede pensar solo en sus electores porque tiene que gobernar para todos, también para quienes no le han votado. Y hay leyes que deber de ser elaboradas y puestas en marcha sin perder de vista que afectan de manera especial.

Las leyes educativas, la del aborto, las de sanidad, etc.
Realmente a un gobernante se le mide por su capacidad de gobernar para la mayoría no solo para los suyos. Felipe González lo supo hacer, los demás presidentes han gobernado sobre todo para los suyos. Ese es su error, lo malo que es lo pagamos todos.

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