Victoria Lafora – Arsenio debe irse


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

El director de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, debe ser cesado porque su incapacidad para solventar los conflictos de uno de los cuerpos y fuerzas de seguridad más importantes de España está deteriorando la imagen de la institución.
No solo metió la pata con sus desafortunadas explicaciones sobre lo sucedido la trágica madrugada en la que quince inmigrantes perdieron la vida al intentar llegar a nado a Ceuta, acosados por los disparos de pelotas de goma, si no que no se enteró, o se hizo el sueco, cuando un grupo de golpistas del 23F celebró el aniversario de su «gesta» en uno de los cuarteles emblemáticos de la Guardia Civil como es el de Valdemoro.
Capitaneados por el hijo de Tejero celebraron una comida de hermandad, a la vista de todos, y con una paella que cocinaron y sirvieron los guardias de turno en la peor imagen cuartelera que se puede dar. Si no fuera porque alguien, con dos dedos de frente, llamó al diario «El País» para contar qué había pasado, un mes desde tan chusco homenaje, sin que nadie tomara medidas al respecto, el ministerio de Interior todavía estaría in albis u ocultando el tema, lo que resulta aún más grave.
Ya se sabe de la pereza de Mariano Rajoy a acometer cualquier cambio, no ya entre sus ministros, sino incluso en los cargos intermedios. Pero el responsable de Orden Público está teniendo que dar la cara en exceso para corregir los fallos de un subordinado que es, ahora mismo, uno de los obstáculos para lograr un pacto de Estado por la inmigración, imprescindible ante la presión en las fronteras de Ceuta y Melilla.
Los guardias civiles, que han cargado sobre sus espaldas a los inmigrantes heridos y helados que llegan en pateras a las playas del Sur, no tienen por qué asumir en su imagen pública la incompetencia de un director general que, cada vez que habla, se quita responsabilidades de encima y deja dudas sobre quién dio las órdenes.
Al igual que los guardias del cuartel de Valdemoro no pueden quedar como «admiradores» o «encubridores» de unos golpistas que festejaron el aniversario de un flagrante delito contra la Constitución vigente.
Destacados dirigentes populares no ocultan su irritación contra Arsenio Fernández de Mesa por sus continuos «errores» de gestión que, con un presidente menos inmovilista, habrían supuesto su cese hace ya tiempo. Se trata de saber hasta cuando Fernández Díaz va a seguir dando la cara por él. En el caso de la paella golpista se ha sembrado la duda de si el director lo sabía, si no le dio trascendencia y se lo ocultó al ministro, o si lo sabían todos y lo taparon. Lo que no pueden hacer es dejar caer una nueva mancha sobre la Guardia Civil.
Mientras, fuentes del Gobierno especulan con su destitución inmediata y, para tranquilizar al personal, señalan que sus «tropiezos» figurarán en su haber para el futuro. Como si el porvenir personal del director de la Guardia Civil fuera un tema que desasosiega a la ciudadanía.

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