Fermín Bocos – Más pobres


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Hemos vuelto a las dos Españas. Pero no me refiero a la histórica división política que es el indeseable legado de Caín, la lucha secular y «jamás zanjada entre los espíritus de Revolución y Reacción» por decirlo con las sagaces palabras de Gaziel. Hablo de economía. Que para la ocasión y de la mano de las estadísticas más recientes nos alcanzan con noticias de pobreza y exclusión.
Más de 13 millones de personas tienen como única fuente de ingresos una pensión, el paro u otra ayuda pública. Algo más de 9 millones son pensiones de naturaleza contributiva: pensionistas hogaño que antaño fueron contribuyentes. Entre quienes perciben prestaciones por desempleo (2,74 millones), la mitad tienen ya carácter asistencial porque han agotado el periodo que les correspondía por haber contribuido cuando tenían trabajo. El resto no son contributivas, son ayudas públicas orientadas a frenar la exclusión y dependen de los gobiernos autonómicos.
La crisis que ha dado pie a las reformas laborales (abaratando el coste de los despidos, y laminando los salarios y congelando o restando pagas a los funcionarios) ha provocado un fenómeno inédito: han caído tanto los ingresos de quienes conservan el empleo que alrededor del 25% de los pensionistas perciben más que la media del salario de quienes tienen trabajo. ¿Qué quiere decir esto? Entre otras cosas que como subraya en su último informe Cáritas (tomando los datos de Eurostat), en muchos hogares españoles el único ingreso es la pensión de los abuelos.
El mismo estudio alerta sobre el riesgo de pobreza entre los menores de 18 años: roza el 30%. Tres de cada siete niños. La cifra está en la portada de los periódicos y debería dar pie a algo más que uno de esos debates parlamentarios al uso en los que la oposición invoca el Apocalipsis y el Gobierno echa balones fuera. Y todo se queda en el diario de sesiones y después, no pasa nada. Mejor dicho, sigue pasando algo que toma cuerpo no sólo a golpe de estadísticas. Cada día somos más pobres.
Un 30% de la población malvive y carece de horizonte. Caritas retrata así su situación: considera que son pobres quienes solo disponen entre un 40% y un 50% del ingreso medio del resto de la población. Por debajo de esos ingresos el informe habla de «situación de pobreza extrema». Luego está el grueso de la población. Las clases medias. Las grandes víctimas de los ajustes. Entre la crisis, la deuda heredada, la subida de impuestos, el paro que no revierte y las podas salariales, están siendo laminadas. Solo una minoría de españoles, los que se mueven en «territorio Ibex», han salido más ricos de este ciclo cuya salida solo avizoran los más optimistas. Eso es lo que hay. Lo demás, de momento, se reparte entre los buenos deseos y la propaganda.

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