Andrés Aberasturi – La perversión del lenguaje


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Nada tan fácil de manipular como el lenguaje donde la presencia o la ausencia de una simple y casi inadvertida coma, puede cambiar radicalmente el sentido de una frase. Y siendo esto así, cabría subir un peldaño más y aplicar lo que el gran poeta José Hierro me confesaba una tarde de vinos y rosas: en poesía no existen los sinónimos. Tenía razón, claro, tenía una razón elegante, exigente y literaria según la cual cada palabra es la que debe ser, la que «tiene» que ser y no una parecida. Pero si trasladamos esta fácil perversión del lenguaje a la política -y lo que sería más grave, a la Historia- nos encontramos con casos verdaderamente llamativos en los que no se trata ya de buscar la palabra adecuada sino de, directamente, utilizar la que no es para desenfocar y hasta tergiversar la realidad.
Viene esto a cuento de lo dicho por el presidente del Consejo Asesor para la Transición Nacional de la Generalitat, Carles Viver Pi-Sunyer, que estaba, además, acompañado del conseller de Presidencia y portavoz del Govern, Francesc Homs. Pues bien, este señor intentando dibujar el futuro de una Cataluña independiente dentro de Europa, ofrecía cuatro supuestos posibles tres de los cuales eran muy favorables y sólo el cuarto hablaba de una más que improbable «expulsión» sine die contra la que argumentaba que expulsar a Cataluña de la UE sería dejar sin derechos europeos a 7,5 millones de catalanes que son ciudadanos europeos.
El problema es que no vale utilizar el verbo «expulsar» en este caso ya que sería la propia Cataluña la que se saliera, mediante su independencia de la Unión Europea. La UE no tendría que expulsar a nadie porque esa Cataluña no existe dentro de la Unión. Es así de fácil y decir lo contrario es engañar. Naturalmente que los 7,5 millones de catalanes son europeos, como los son los 943 habitantes del estado Vaticano o el mismísimo señor Putin y sus 140 millones largos de compatriotas; pero ni unos ni otros, pese a ser europeos, forman parte del la UE porque esa es otra historia.
Europa no puede expulsar o admitir a nadie porque es una realidad geográfica convenida, pero la Unión Europa y/o la Europa del euro son el fruto de muchos años, de muchos acuerdos, de muchas negociaciones y muchos sacrificios y aun hay estados europeos esperando entrar en ese club.
Pero por si esto fuera poco, es que la mayoría de los responsables de la UE ya han dicho claramente que una Cataluña independiente así, por las buenas o por las regulares, no podría estar en la Unión sin más y no, insisto, porque fuera expulsada de la misma sino porque no existiría como tal y en el momento hipotético de que existiera esa Cataluña independiente de España, tendría que ponerse a la cola, solicitar el ingreso, cumplir los requisitos y que todos los países miembros votaran su entrada.
Se puede cambiar las palabras, utilizar los verbos cada cual a su gusto, pero no se puede cambiar la realidad; y cuando se tergiversan las palabras para engañar es porque la verdad no resulta nada cómoda ni mucho menos convincente.

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