La Sábana Santa muestra el cuerpo de Jesús.


Aquel 13 de octubre de 1988 fue triste para la cristiandad, y eso hay que reconocerlo. El cardenal Anastasio Ballestrero en rueda de prensa daba a conocer al mundo que los resultados científicos determinaban que el Lienzo de Turín había que situarlo varios siglos después del siglo I, en concreto entre el s. XIII y el s. XIV. No era, por tanto, el sudario que había envuelto el cuerpo de Jesús. La Iglesia aceptó el dictamen basándose en el “estado actual de nuestros conocimientos científicos y técnicos”; manifestó que no era una falsificación, pues en el caso de que hubiera un autor, este no habría pretendido el engaño, sino la veneración de Cristo.

Está totalmente descartada la posibilidad de que alguien, con una técnica desconocida, fuese capaz de impresionar la imagen tridimensional de la Sábana Santa. En cuanto a la técnica empleada, incluso recibió la crítica del inventor del método. Vayamos por partes y hagamos un breve histórico sobre la gestación de este estudio:

En 1960, el norteamericano Williard Libby recibe el premio Nobel de Química por el descubrimiento de un método de medición de la antigüedad del radiocarbono 14, mediante el cálculo de la velocidad de desintegración dentro del llamado “periodo de desintegración del isótopo”, que es el tiempo que tarda en quedar reducida su cantidad a la mitad de la inicial. El carbono 14 tiene un periodo de 5.700 años, por lo cual se puede medir la velocidad de su desintegración y la cantidad que queda del mismo en el momento del análisis. Es un método aceptado por la ciencia de hoy, aunque hay que contar con un margen de error en más menos, aparte de otros aleatorios.

Dicho esto, veamos qué ocurrió con la Síndone: La Iglesia accede a que se examine y de los siete laboratorios que se presentan, se elijen tres, Oxford, Zurich y Tucson, por su prestigio reconocido internacionalmente en función del número de pruebas que realizan anualmente.

Se cortaron tres fragmentos de la tela, de dos centímetros por uno, que fueron sellados en sendas cajitas metálicas, con un sello de control y un número. La operación se llevó a cabo en presencia del representante de la Iglesia y los laboratorios. Las muestras fueron enviadas al Director del Instituto Británico que hacía de mediador. Se enviaron además otras tres muestras de control: tres fragmentos de lino, uno procedente de una tumba de Nubia del siglo XII-XIII d. C., un lienzo egipcio del tiempo de Cleopatra, y un trozo de la capa de San Luis de Anjou de Francia, de hacia el 1300.

Para realizar el estudio se empleó la “Espectrometría de Masa Atómica”. No se utilizó el método de contadores de lectrones emitidos por el C 14 radiactivo, cuyo número indica la velocidad de desintegración y así la fase en que esta se encuentra para calcular la fecha, porque se requerían trozos más grandes de tela, lo cual era inviable porque se destrozaría la Síndone. El método empleado sí permite fragmentos pequeños como los de la muestra, y consiste en bombardear los retazos con iones de cesio para ionizar el carbono. Con un acelerador de partículas se hace incidir el haz de iones sobre el espectro y se miden los isótopos y su proporción y densidad.
(Más información en Sears-Zemansky, Física, Madrid, 1971, 660. Citado en Igartua, Juan Manuel, La Sábana Santa es auténtica, Ed. Mensajero, Bilbao, 1990).

Son muchos los que creen que la prueba del radiocarbono es concluyente y definitiva, pero no es así. Existe un proyecto científico de investigación que consta de 25 secciones, y la prueba citada es solo una del conjunto. Acerca de este estudio se ha argumentado que el humo de los cirios y de los diversos incendios, el contacto orgánico, las ostensiones o el contacto orgánico debió contaminar la Sábana y, por tanto, alterar los resultados. El propio descubridor del método, W. Lobby, manifestó en su día su desconfianza hacia la metodología empleada. Expresó que habría que ver cómo se había eliminado la contaminación por sustancias orgánicas, contacto de manos y sudor. “Según los laboratorios, la descontaminación ha sido realizada con lavados químicos. […] Habrá que ver cuáles y cómo, para determinar si esas sustancias químicas empleadas, en vez de descontaminar no han penetrado hasta las microfibras del tejido y la masa protoplasmática de la celulosa, produciendo un tipo de contaminación imposible de eliminar”, concluyó.

¿Qué deducimos de todo esto? Varias cosas. Primeramente, que la incredulidad de la sociedad hacia los temas de fe, se manifiesta en credulidad irracional a todo lo científico, llegando a creer como leyes inexorables lo que solo son hipótesis y teorías. Segundo, que, en el supuesto de que no haya habido contaminación o intenciones aviesas en los métodos de trabajo, tienen un gran valor las palabras de Riggi di Numana cuando dice que esto es así según lo que se deduce con nuestros métodos científicos y técnicos actuales, es decir, estudios posteriores a buen seguro que le quitarán la razón a los de 1988, como ha ocurrido en tantas ocasiones y que la propia ciencia reconoce.

A mí –medianamente conocedora de los tejemanejes en las cocinas de las altas esferas—, siempre me ha olido a tufillo, y mucho más cuando me metí a fondo con la Sindonología, uno de los temas más gratificantes, ya no del periodismo, sino de la vida. Solo les faltaba a los laicistas que la ciencia les quitase la razón. Si en cuestiones mucho menos trascendentes y de mucho menor alcance, nos cuentan lo que el sistema quiere, ¡cómo van a decirnos que el hombre de la Sábana Santa es el que murió hace hoy 2013 años o 2019 si queremos ser más rigurosos!

En cuanto a los estudios, los palinólogos han hecho el recorrido de la Síndone a través del polen, y los forenses han encontrado en el Sudario de Turín cada herida narrada en los Evangelios, y nos han ayudado a corregir algunos errores, como el de la corona de espinas, que no era como nos presenta la iconografía, sino en forma de casquete. De esto hablaremos en el próximo artículo. Quiere tener un recuerdo especial para el padre Loring, que tanto contribuyó al conocimiento de la verdad sobre la Síndone. ¡Que paséis una santa Semana Santa!

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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
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Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

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