Escaño Cero – «El plan Urkullu»


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Iñigo Urkullu quiere una Euskadi independiente dentro de una España confederal. Ese es su plan y para llevarlo a cabo tiene una hoja de ruta: el diálogo.
Haría falta conocer más en profundidad el «plan Urkullu» para poder pronunciarse sobre el mismo, pero hay que valorar positivamente que en vez de tirar por la calle de en medio lanzando órdagos deje claro que en cualquier caso quiere hablar, consensuar, y que no piensa en declaraciones unilaterales de independencia, ni mucho menos en seguir la vía de Artur Mas que está produciendo una fractura social en Cataluña.
Por lo que ha dejado dicho hasta el momento, su plan no pasa por un Estado federal, sino confederal, en que el País Vasco tenga una relación bilateral con España. De manera que la vía que quiere abrir el dirigente peneuvista no casa con la España federal que propugna el PSOE ni tampoco con la del PP, que es la España de las autonomías consagradas en la Constitución. Por lo pronto, desde ambos partidos ya le han dejado claro que ellos continúan defendiendo sus propias hojas de ruta, que no pasan precisamente por ninguna formula confederal.
No obstante, Urkullu cree que la Unión Europea tiene que dar salida a situaciones como la del País Vasco, Cataluña o Escocia. Pero en este punto hay más voluntarismo que realidad, porque lo cierto es que desde la UE ya se ha dejado claro por activa y por pasiva que si un territorio de un país miembro declara unilateralmente la independencia, o aunque no la declare unilateralmente, como seria el caso de Escocia, no caben componendas, el territorio en cuestión quedaría fuera de la Unión.
En el plan de Urkullu también hay un aspecto controvertido cuando habla de esa gran Euskadi que contempla el País Vasco francés. Dudo mucho que a Francia le guste que nadie especule sobre el futuro de una parte de su territorio. Los franceses conciben su país como un todo y la «grandeur» no pasa por trocearlo de manera que en este aspecto el «plan Urkullu» no tendría recorrido.
En cualquier caso, Urkullu está planteando las cosas como se debe hacer, que no es otra manera que a través del diálogo y sin saltarse los mecanismos del Estado de Derecho.
Eso si, el «plan Urkullu» es criticado por la izquierda abertzale, que dice preferir la vía catalana para lograr el objetivo último de la independencia.
Así las cosas, me parece a mi imprescindible que el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición tengan una posición clara sobre el envite que supone abrir la Constitución en canal, porque no se trata solo de buscar el consenso con los partidos nacionalistas que quieren la independencia, sino de saber representar y defender los intereses de la mayoría de los ciudadanos, que es la esencia de la democracia.
Y es que aun reconociendo las profundas diferencias de formas entre Iñigo Urkullu y Artur Mas, la cuestión es que una aplastante mayoría de ciudadanos españoles no quiere ver desmembrarse este viejo país. Así de simple, así de claro.

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