A vueltas con España – Felipe triunfará si el país se levanta.


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

El príncipe Felipe se convertirá en rey con más popularidad que Juan Carlos I, el monarca que acaba de abdicar. Es un primer dato positivo. Nadie duda tampoco de su formación, pero otra cosa es que el futuro rey encuentre el viento a favor para ejercer su reinado de manera integradora en un país con muchos republicanos y, sobre todo, con mucho paro y excesiva desigualdad. Felipe de Borbón tendrá que ganarse el puesto día a día, en un clima socioeconómico adverso y en un momento político más convulso de lo habitual en la España democrática conocida hasta ahora. Así, pues, estamos ante una nueva página en la historia para un todavía joven protagonista, llamado a recuperar la ilusión de un país en crisis, en el más amplio sentido de la palabra.
El apoyo al Rey Juan Carlos se había hundido en los últimos meses, sin perspectivas de recuperación, por lo que resulta comprensible que haya abdicado. Es evidente que además de la crisis económica está la institucional, que afecta también a la Corona. Hay autores que sostienen que el aura mítica de Juan Carlos I se desvaneció quizá porque ya dio de sí todo lo que podía. Probablemente no les falte razón; máxime viendo su debilitada capacidad de reacción. La llegada a la jefatura del Estado del príncipe Felipe de Borbón no puede sorprender a nadie.
El Príncipe, que mantiene unas relaciones privilegiadas con infinidad de mandatarios de todo el mundo, ya ha prestado servicios importantes al Estado, aunque no todos ellos sean conocidos. Es el representante de España en la toma de posesión de todos los presidentes latinoamericanos, con los que suele encontrarse, además, periódicamente, sin que hasta el momento haya trascendido el más mínimo problema. Al contrario, tanto los empresarios a los que acompaña y avala con su presencia como los propios anfitriones de sus visitas no han hecho otra cosa que alabar su capacidad diplomática y sus profundos conocimientos. En una ocasión, de viaje oficial en México, el príncipe me confesó: «Si tomase nota de todo lo que veo, podría escribir un libro para competir con García Márquez». Pero lo que ya tiene que escribir Felipe de Borbón es otra cosa.
La crisis causa estragos en la política, como se explica en el libro «Cómo salir de esta», y amenaza el bipartidismo, debido a que en una franja creciente de la ciudadanía se va instalando la idea de que el PSOE gestionó mal el estallido de la burbuja inmobiliaria que heredó de los tiempos de Aznar, y de que el PP no sabe manejar la lucha contra el paro y la desigualdad. Y ante la falta de alternativas de gobierno, por mucho que IU, Podemos o UPyD se vayan abriendo paso, cogen cuerpo la abstención y la indiferencia, pero también una cierta agitación social. Ahora, una víctima de esta crisis podría ser la propia organización de la democracia, si los dos grandes partidos, que se han alternado en la mayoría de las instituciones, quedaran deslegitimados a los ojos de los ciudadanos.
En ese clima, las cualidades personales y profesionales de Felipe de Borbón, llamado a devolver la ilusión a España, podrían no ser suficientes para garantizar su reinado. En contra de lo que opinan algunos, no está tan claro que Juan Carlos se hiciera cargo de la jefatura del Estado en momentos mucho más difíciles que los que ahora vivimos. Antes había ilusión y horizontes que hoy no se vislumbran.

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