Rafael Martínez-Simancas – Debate abierto


MADRID, 03 (OTR/PRESS)

Cuando el Rey decide abdicar para dar paso a una generación mejor lo que hace es constatar que la crisis afecta no solo a la Corona si no también al resto de instituciones que recorren la columna vertebral de España. Y un debate para dar paso a una generación mejor necesita que se escuche a los jóvenes a quienes afecta directamente, en otro caso sería un sarcasmo. Los inicios de la transición estuvieron muy tutelados por el franquismo mas «aperturista» pero hoy ni los jóvenes aceptan tutelas ni tampoco a nadie se le ocurriría.
Al tiempo que se prepara el Congreso para vivir otra sesión solemne, en este caso la investidura del Príncipe Felipe como rey, en la calle se abre el debate de regeneración total: desde los partidos políticos a la jefatura del Estado. El debate es cierto y en la calle hay ganas de participar, las generaciones mejores tienen necesidad de expresar cómo quieren ser representados en la sociedad, si es justo que no se pueda reformar la Constitución que ellos no votaron y si guardar silencio no es otra forma de guardar pleitesía cortesana, (no parece que vaya por ahí el asunto).
En las pasadas elecciones europeas se notó el desafecto juvenil hacia las formaciones políticas clásicas, en las encuestas del CIS desde el año 2011 la imagen de la monarquía cae en picado. Es el momento de volver a escucharnos todos porque el modelo de sociedad ha cambiado y demanda otro tratamiento. La familia no tiene nada que ver con la que existía en 1978 y, a grandes rasgos, el ser europeos de pleno derecho nos ha otorgado un espacio de libertad critica que no hemos tenido en nuestra historia; nunca.
Nadie se puede creer que con el cambio de corona se acabe el discurso de la renovación y nadie puede sentir miedo de abrirlo porque demostrado queda que somos mayores de edad. Lo que se abre por delante es un espacio para debatir sin complejos, y que cada institución responda de sus males ya sea a través de la indiferencia o ante los juzgados llegado el caso. Es el tiempo de renovación o revolución. Se volverán a animar las calles esta vez sin la censura que capeó con tanta inteligencia «La Codorniz», o «Hermano Lobo».
De cada uno depende si se saca carnet de observador o prefiere bajar a la arena para conocer lo que nos aguarda. Es la segunda transición y, toda transición cuestiona al modelo anterior por necesidad de construir uno propio. Es lo suyo, es lo apasionante, es otro momento especial para tomar la temperatura a los españoles. Interesante, muy interesante.

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