Antonio Casado – Susana echa el freno


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

A favor de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, digamos que con su renuncia a la Secretaría General del PSOE no ha querido aparecer por segunda vez como líder por aclamación (ya ocurrió en Andalucía). Y en contra digamos que no ha podido. Así que tenemos una lectura positiva: da un paso atrás por no protagonizar un congreso a la búlgara. Y una lectura negativa: no fue posible pactar, calendario en mano, la retirada de Eduardo Madina y Pedro Sánchez. Ambos quieren competir.
Cuando desde las alturas del PSOE se nos ha dado tanto la vara con las primarias abiertas, mediante la participación de los ciudadanos en la elección del candidato a la Moncloa, y cuando tanto se ha pregonado la muy democrática decisión de aceptar el principio de «un militante, un voto» para elegir secretario general en el congreso extraordinario de julio, no era lo más presentable venir ahora con un líder por aclamación. Por aclamación de los barones regionales y, en su caso, de los delegados al congreso, se entiende, pues eso hubiera ocurrido de haberse hecho innecesaria la consulta previa a los militantes por quedar sobrado de avales un solo candidato. Por suerte para el PSOE, necesitado de recuperar el pulso, no va a ser así. Habrá más de un candidato y, por lo tanto, disputa legítima, contraste de opiniones, estrategias, ideas, programas.
Por otra parte, Susana Díaz había quedado cautiva de sus iniciales declaraciones respecto al compromiso institucional con los ciudadanos andaluces. Ya había dicho que su prioridad era Andalucía. Por tanto, de haber dado el paso como aspirante al liderazgo nacional, se habría dedicado a tiempo parcial al PSOE, justamente cuando este partido se tambalea y está más necesitado de atenciones que nunca.
Dicho en otras palabras, el paso atrás de Díaz favorece el paso adelante de otros presuntos aspirantes, que tardan en decidirse, precisamente porque estaban pendientes de los movimientos de la presidenta andaluza. Con la renuncia de ésta, se hace más disputada, más auténtica y más participativa la pugna por la Secretaría General y luego por la candidatura a la Presidencia del Gobierno, contando que en esta segunda competición sí puede reaparecer la dirigente andaluza.
En ese sentido se le preguntó en la radio si será ésta la última vez que el tren del liderazgo nacional pasa por delante de ella. La respuesta no fue brillante: «Si tiene que pasar, pasará; y si no tiene que pasar, no pasará». No es pronunciamiento que arrastre a las masas pero, al menos, nos dice que no descarta postularse para la Moncloa en las elecciones primarias que el PSOE debe convocar reglamentariamente en noviembre.
Más elocuente estuvo al declarar que «el socialismo andaluz es la columna vertebral del PSOE». En eso tiene razón. Pero esa constatación la obliga a poner esa fuerza al servicio del nuevo líder que alumbre el congreso extraordinario del 26-27 de julio.

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