Fermín Bocos – Lifting fiscal


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

A la vista del mal resultado electoral la noche del pasado 25 de Marzo, el PP suspendió la fiesta que tenía preparada en su sede de Madrid, en la calle Génova. El Gobierno hizo como no se daba por enterado pero hoy sabemos que la procesión iba por dentro. Un mes después ha llegado la respuesta. En forma de anuncio de bajada de algunos tramos en algunos impuestos. No es para tirar cohetes. Las rentas de capital (los grandes bancos, las grandes empresas), como de costumbre, salen ganando: los bancos tributan al 30 %, las del Ibex al 25%. Y ni siquiera todas, porque en algún caso, a efectos fiscales, algunas de sus líneas de negocios las tienen radicadas en Irlanda.
Volviendo al anuncio del Gobierno por boca del ministro Montoro, resulta que las rebajas que entraran en vigor en enero beneficiarán a pequeños empresarios autónomos (bien les vendrá) y también a otras rentas de menor cuantía tributaria. El resto, las clases medias, van a seguir como hasta la fecha: soportando la mayor carga fiscal de nuestra Historia. Digan lo que digan los medios entregados a la hagiografía de lo anunciado por el Gobierno, en puridad, no se puede hablar de cumplimiento del programa electoral con el que Mariano Rajoy se presentó a las elecciones de 2012. Dijo entonces que subir impuestos era: «Un insulto a los españoles, porque los españoles son los terceros ciudadanos de la Unión Europea que hacen más esfuerzo fiscal», para pasar después a justificar una fiscalidad poco menos que confiscatoria, en la famosa herencia recibida. Las clases medias y medias altas (profesionales liberales, ejecutivos, etc.) están pagando al Fisco más de la mitad de sus ingresos anuales. El grueso de lo recaudado por Hacienda procede de las retenciones a las rentas del trabajo, no de los impuestos a los beneficios del capital. El PP que se presentó a las elecciones como un partido cuyo discurso recogía -supuestamente- las quejas de los sectores sociales más afectados por la política fiscal aplicada por los gobiernos socialistas (de Solbes a Salgado), ha visto como la decepción de sus votantes se traducía en abstención y castigo.
El 25M perdió más de dos millones y medio de votos. Esta pequeña operación cosmética, esta cacareada rebaja de impuestos -lo correcto sería hablar de un pequeño lifting- parece la respuesta ante el clamoroso corte de mangas de los votantes populares y la profunda irritación de quienes no lo son. Me temo que como la mayoría de los ciudadanos saben distinguir entre información y propaganda, si Mariano Rajoy quiere seguir en La Moncloa va a tener que sacar algo más de la chistera.

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