Fermín Bocos – Otro eurochollo


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Salimos a escándalo por día. El caso que ha provocado la dimisión del eurodiputado comunista Willy Meyer va más allá de la renuncia de un político pillado en una práctica que contradice su discurso público. Es la penúltima noticia sobre un privilegio inaceptable que beneficia a quienes se dedican a la política. En este caso remite a un fondo privado de pensiones creado en Luxemburgo en 1994 alrededor de una Sicav (Sociedad de inversiones de capital variable) regada con fondos del Europarlamento. Los beneficiarios eran -algunos siguen siéndolo- todos los políticos que han tenido acta de eurodiputado durante esos años. El dimisionario Willy Meyer, pero también Miguel Arias Cañete, Elena Valenciano o quienes, como Rosa Díez, han sido diputados en la Cámara de Luxemburgo. Al cumplir los 63 años, los citados y cuantos han sido europarlamentarios entre 1994 y 2009 dispondrán de una estupenda pensión pagada con fondos públicos. Una bicoca.
Una Sicav, es un vehículo/chollo fiscal: en España tributan al 1% y en Luxemburgo al 0,01 %. Este tipo de sociedades de inversión son legales pero cantan como el gallo del alba si uno cae en la cuenta de lo mucho que por ahí se distrae al Fisco mientras a otros ciudadanos Hacienda nos aprieta y exige hasta el último céntimo. En el caso que nos ocupa el hecho se agrava porque los beneficiarios son políticos que predican la austeridad ajena o critican en público lo que practican en privado. Legal, pero impresentable. El asunto repugna. Forzada o no, a la postre, la dimisión de Meyer, le honra. Y, de paso, deja en entredicho a quienes como él se benefician de una bicoca que pagamos entre todos los ciudadanos. Los ciudadanos digieren mal este tipo de practicas por lo que tienen de insolidarias.
Tengo para mi que no sería ocioso abrir un debate acerca de los privilegios de la clase política. Lo que está en juego es el crédito del sistema. Quienes se toman estas cosas a beneficio de inventario, pensando cínicamente que ya escampará y que después del verano la gente se habrá olvidado del asunto, deberían repasar la Historia. Y no sólo la de la efímera República de Weimar.

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