Escaño Cero – La revolución del Papa


MADRID, 08 (OTR/PRESS)

Hay noticias que, en mi opinión, empequeñecen todas las demás. Es lo que he pensado al ver en los informativos de televisión al Papa Francisco pidiendo perdón a las víctimas de abusos sexuales perpetrados por religiosos y además reconocer que las autoridades eclesiásticas, hasta ahora, han preferido mirar hacia otro lado en vez de amparar a las víctimas.

Hay que ser muy valiente para pedir perdón y además hacer autocrítica en nombre de toda la Iglesia. En realidad la imagen del Papa pidiendo perdón es toda una lección. Y es que cuesta imaginar a ningún líder político, empresarial, social, pidiendo perdón por sus errores, de manera que el gesto del Papa adquiere más valor.

El Papa Francisco no deja de sorprender, de romper esquemas. Es un Papa diferente, es como deberían de ser todos aquellos que representan a la Iglesia pero que la más de las veces aparecen distantes de la realidad y de los problemas de la gente.

Desde que Francisco es Papa muchos católicos se están reencontrando con la Iglesia, porque el Papa está siendo capaz de convertirla en la casa de todos. Francisco es el Papa del perdón, el Papa que comprende la naturaleza del ser humano, el Papa que defiende a los que nada tienen y hace continuas llamadas de atención a los poderes financieros y a todos aquellos que han provocado esta crisis económica que ha resultado devastadora para tantos millones de personas.

Francisco es un Papa que habla de valores y que no tiene miedo de enfrentarse a estos poderosos que especulan con el dinero. Y tampoco tiene miedo de excomulgar a los mafiosos. Por no temer no teme ni a la poderosa jerarquía vaticana ni a los Príncipes de la Iglesia que se han olvidado que Jesús eligió vivir entre los humildes no entre los poderosos.

Sí, este es un Papa valiente, un Papa diferente, que está al lado de los débiles, de los pecadores, de los que le necesitan.

Por eso hoy en vez de comentar el debate de los tres candidatos a dirigir el PSOE, o la crisis de Ucrania, o la violencia en Oriente Medio, prefiero subrayar el hecho de que un Papa pida perdón, haga autocrítica por el comportamiento de la Iglesia y sobre todo se ponga del lado de las víctimas.

Gracias a éste Papa muchos católicos vuelven a reencontrarse con la Iglesia. Y no es un hecho menor habida cuenta de que lo que impera es avanzar hacia una sociedad sin alma.

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